sábado, septiembre 20, 2008

Love is a game *

Oh maybe I think, maybe I don’t
Maybe I will, maybe I won’t 
Find my way this time
I hear you calling me soon

One of these days 
Somebody stays and somebody pays
It happens all the time
I’ll be leaving, believing you wanted me to

Maybe I’m a fool
For walking in line
Maybe I should try to lead this time
I’m an honest mistake that you make
Did you mean to?
Did you mean
Did you mean 

Love is just a game
Broken all the same
And I will get over you
Love is just a lie
Happens all the time
Swear I know this much is true

And they collared you up
And collared you down
And coloured you in
And I’ve been waiting so long
To take you home

And maybe I think, maybe I don’t
Maybe I will, maybe I won’t
Find my way tonight
But I hear you calling me soon

Maybe I’m a fool
For walking in line
Maybe I should try to lead this time
I’m an honest mistake that you make
Did you mean to?
Did you mean
Did you mean 

Love is just a game
Broken all the same
And I will get over you
Love is just a lie
Happens all the time
Swear I know this much is true

Maybe I’m a fool
For walking in line
Maybe I should try to lead this time
I’m an honest mistake that you made
Did you mean to?
Did you mean
Did you mean 

Love is just a game
Broken all the same
And I will get over you
Love is just a lie
Happens all the time
Swear I know this much is true


recomendamos esta canción del grupo The Magic Number

domingo, septiembre 14, 2008


Adicciones

Las pasiones, pathos, nos dominan. En esos momentos queremos poner la cabeza debajo de la cuchilla de la guillotina y esperamos que alguien piadoso suelte la cuerda que finalmente haga rodar nuestra cabeza. Si como algunos sostienen todo es discurso, entonces qué hay de nuestros cuerpos. Hoy lo sabemos, nada más retórico que nuestra carne y nuestra subjetividad. Otros, más extremos, dirán "cuándo no lo fue". Quién lo sabe. Cómo podemos saberlo. Podemos ser mera verba, una vaga inscripción. Escrito en el cuerpo diría Greenaway. ¿Entonces, lo que éramos y lo que elegimos dónde se sostiene? Sin embargo ciertas ausencias duelen como si fueran la misma carnadura de nuestro ser. Falta el aire y el vacío se hace insoportable. No somos más que palabras, pero algo escrito, entonces, nos quema desde adentro. ¿Dónde estás?

Una puerta doble 
Seis años después

Hacía tanto de la vida juntos que ya
el dos de enero caía de vuelta un martes
haciendo que la ceja de ella, asombrada, se alzara
como un limpiaparabrisas en la lluvia,
para que su tristeza empañada se fuera, y mostrase
el camino despejado que esperaba delante.

Hacía tanto de la vida juntos que una vez
empezó a nevar, parecía interminable;
por temor a que los copos la obligaran a cerrar
los párpados, los atajé con la mano, ellos
simulando no creer en aquella devoción de ojos,
me golpetearon la palma como mariposas.

Se había vuelto tan ajena toda novedad
que los enredos del sueño avergonzarían
cualquier hondura que el analista extrajese;
cuando mis labios soplaron la vela,
los suyos, aleteando desde mi hombro, buscaron
unirse a los míos, sin pensarlo siquiera.

Hacía tanto de la vida juntos que aquellas
rosas de papel hechas jirones ya no estaban,
y un bosque entero de abedules había crecido
junto a la pared, y de pura casualidad teníamos dinero,
y como lenguas sobre el mar, por treinta días,
el atardecer amenazó a Turquía con su furia.

Hacía tanto de la vida juntos, sin libros,
sillas ni enseres –sólo aquella vieja cama-
que el triángulo, antes de surgir,
había sido una perpendicular, la cabeza
de algún conocido cerniéndose sobre
dos puntos que se habían fusionado por amor.

Hacía tanto de la vida juntos que ella
y yo, con nuestras sombras unidas, habíamos compuesto
una puerta doble, una puerta que, aun si nos perdíamos
en el trabajo o el descanso, siempre estaba cerrada:
de algún modo sus hojas se abrieron y cruzamos
hacia al futuro, hacia la noche.

Six Years Later

So long had life together been that now
the second of January fell again
on Tuesday, making her astonished brow
lift like a windshield wiper in the rain,
so that her misty sadness cleared, and showed
a cloudless distance waiting up the road.

So long had life together been that once
the snow began to fall, it seemed unending;
that, lest the flakes should make her eyelids wince,
I’d shield them with my hand, and they, pretending
not to believe that cherishing of eyes,
would beat against my palm like butterflies.

So alien had all novelty become
that sleep’s entanglements would put to shame
whatever depths the analysts might plumb;
that when my lips blew out the candle flame,
her lips, fluttering from my shoulder, sought
to join my own, without another thought.

So long had life together been that all
that tattered brood of papered roses went,
and a whole birch grove grew upon the wall,
and we had money, by some accident,
and tonguelike on the sea, for thirty days,
the sunset threatened Turkey with its blaze.

So long had life together been without
books, chairs, utensils –only that ancient bed-
that the triangle, before it came about,
had been a perpendicular, the head
of some acquaintance hovering above
two points which had been coalesced by love.

So long had life together been that she
and I, with our joint shadows, had composed
a double door, a door which, even if we
were lost in work or sleep, was always closed:
somehow its halves were split and we went right
through them into the future, into night.

Joseph Brodsky (versión de Daniela Camozzi)

sábado, septiembre 06, 2008

Quemar las naves
Un viaje por el infierno

La frase, histórica, hace referencia a soltar amarras, a tirar el lastre por la borda, en definitiva, a liberarse. Pero quemar también es, históricamente, señal de liberación en tanto, según dicen, el fuego todo lo purifica. La imagen de los sucesos de ayer en el partido de Morón, también se inscriben en una suerte de ritual: el del maltrato a los pasajeros en manos de la empresa concesionaria, el de una servicio decadente por décadas, el del crecimiento poblacional sin control, entre otros. Rituales éstos, que no lo son por definición, en tanto se trata de historias continuadas en el tiempo más que episodios de calendario religioso. Sin embargo, las llamas abrazando la formación parecían explicar otro tipo de fuego. Áquel que arde de manera latente todo el tiempo en la mansa ira del llamado pueblo. Ira y pueblo fueron los dos conceptos que los medios usaron hasta el cansancio para explicar los hechos ocurridos en el conurbano. Pero también, la elección de estas dos palabras dejaba en claro algo que parece formar parte del evangelio de la comunicación: primero que la ira, al margen de ser un pecado capital, no es respetuosa de las instituciones; segundo, que el pueblo, al menos en el imaginario que sostienen los medios, es bueno, trabajador y como se dice "la gente no hace este tipo de cosas", refiriéndose a quemar una formación de la deficitaria e incumplidora empresa TBA. La gente o el pueblo, pueden marchar con velas en las manos o acampar todos los meses para ver una estatua de yeso en San Cayetano, pero nunca prenderían fuego una formación de trenes. La violencia para los medios siempre es fogoneada por el diablo de la política. Por otro lado, las instituciones, que los propios medios de comunicación no se cansan de hostigar por corruptas, inoperantes, etc.; son eficientes y defensoras de la democracia cuando impulsan una ley a favor de liquar los pasivos de un medio periodístico que contrajo deudas por doquier y son mucho más democráticas cuando promueven ajustes a una ley que favorece el crecimiento monopólico de un multimedio. Ahí, en esos casos, nadie piensa que se atente contra la diversidad de opinión ni mucho menos contra la libertad de prensa.

Quemar las naves, entonces, puede significar otras cosas. Los móviles, los actores secretos, el armado, si lo hubo, de los hechos, las acusaciones por parte de la empresa TBA y el Gobierno, pueden leerse e interpretarse con más o menos justicia, de muchas maneras; no es este el lugar para semejante hermenéutica. Lo que Deshecho señala, rescata, por su caracter poético, es la imagen de esos trenes en llamas. No podemos dejar de recordar los autos incendiados a las afueras de París, acaso por gente que sufre la misma marginación que nuestros actores del conurbano.

En todo caso, ese fuego, arde desde hace mucho, muchas veces se agita como una pequeña brasa esperando el momento de crecer.

domingo, agosto 24, 2008

Don Osvaldo, Dono, Don O


estas líneas fueron tomadas de una novela rechazada por la casta editorial Beatriz Viterbo. La castidad, en este caso, es mala consejera de la literatura o la de la escritura si prefieren. La castidad, justo en este asunto, es sinónimo de frigidez, de corrección, de hacer lo que mandan esos programas que prometen, desde la oficina de un departamento de Letras, cosas que nunca se ven, acaso porque sencillamente no existen ni en los hechos ni en las interpretaciones como hubiera pensado Nietzsche. Pero es claro, Beatriz Viterbo era el objeto de deseo de un ciego y eso no es bueno a la hora de leer. No por el ciego, clato está.


Un fragmento, entonces


"Un amigo me facilita la historia clínica de Dono y veo que un cáncer se lo está comiendo. Las idas y vueltas de un viajero incansable por el continente de la poesía del culo y las traiciones del partido, la doctrina y esa veintena de verdades que no sirven para nada. ¿Y si te escribo a tu bella París que esta historia se termina a cada instante? ¿Si te digo que cada paso y cada giro que puede tomar no es otra cosa que una prórroga barata para no alcanzar un final penoso y mucho más que eso, si agrego que todo lo escrito no llega a ser el mero epílogo de una historia que nunca empezó? Se trata sólo de finales, apéndices de una literatura en la sala de terapia intermedia. ¿Queda esperar el milagro, esperar el tiempo en que el César comience a gobernar? ¿Necesito argumentar algo más? ¿Es menester seguir dando testimonio como si fuera un evangelista de las letras? ¿Cuál es mi santo Grial? Vos en París. Hiciste bien, en aquellos años, cuando te fuiste. En cierta medida tuviste suerte y además encontraste tu lugar en el mundo. Como suele decirse: "lo políticamente correcto". Qué mejor que hablar desde allá y dar consejos que la distancia avala, sin que se sepa bien por qué, como buenos y mesurados. Dono se muere, Samantha es casi un fantasma, Enzo está ausente, y hasta el César parece sin fuerzas para hacerse cargo de aquello para lo que fue hecho. La historia, en punto muerto."

miércoles, agosto 06, 2008

Para recuperar la mística


Nuñez, autor del primer gol, se abraza con Pusineri. Estadio de Racing, Avellaneda

Independiente derrota, sobre la hora, 2 a 1 a Estudiantes de La Plata. Como sabemos, estos triunfos tienen un gustito doble: por su emotividad contenidad que explota de golpe, y porque sirven para forjar el temple de un equipo que, en este caso, empieza un nuevo camino esperanzado.
¡Vamos Rojo todavía!

jueves, julio 31, 2008

La policía del campo



Como dijo Sarmiento, "si quieren saber cómo era la edad Media, visiten Córdoba". Así de conservador puede ser el gobierno de la provincia mediterránea. amigo de los reclamos camperos.

viernes, julio 25, 2008

Merecido homenaje. Monra X, porque lo bueno y breve...


Monra X fue un artista uruguayo, un songwriter. Se formó musicalmente de manera ecléctica reconociendo diversas y variadas fuentes. Se acercó al jazz y a la bossa, desde siempre fue amigo de escuchar las diferentes variaciones del folklore, nació siendo un rockero.

De los músicos uruguayos es el más porteño, y de los porteños, aquél donde se hacen presentes influencias mediterráneas. Los años que vivió en España, donde se vinculó con artistas de la talla de Kiko Veneno, dejaron en su lírica dos componentes que se evidencian de inmediato: una concepción de la canción tributaria de la factura de las melodías bellas y una idea de la lírica minimal; decir poco es decir mucho.

Cuando vuelve al Río de la Plata, se radica en Buenos Aires donde graba un disco junto a otro músico del off: Guair. El disco de Monra & Guair se llamó "Sendero luminoso" y se plasmó en el año 1999. Este material nunca vió la luz. Circuló por manos amigas despertando el cariño y la admiración.

Las canciones que lo componen fueron estrenadas en una serie de shows en un bar de San Telmo, hoy extinto, que se supo llamar "Sarajevo".

Fueron muy pocos los que disfrutaron de su música. Sin embargo, esa mínima expresión de público enaltece la obra breve y fugaz de este artista.

También es poco lo que hoy se sabe de él. Al parecer, según los rumores de algunos de sus allegados, Monra dejó la música para investigar otras prácticas de la intervención social, acaso en el nombre de su disco podamos leer una pista.

Lo que importa es que nos dejó su disco. Aquel secreto archivo de pequeñas orfebrerías musicales. En breve subiremos a este blog una muestra de su música.

Gracias, Monra X.
Decirlo claro

No nos importa si este gobierno está verdaderamente comprometido con la búsqueda de un país más justo. En todo caso, si lo está mejor así. Si lo está a medias, mejor que que no lo esté; mejor que el descaro y la impunidad de los '90. Si lo está tibiamente, algo es algo; y por algo hay que empezar. Lo que sí queda claro es que nosotros debemos saber, y lo sabemos, quiénes están de la vereda de enfrente luchando por sus intereses avaros desde siempre, mitiendo a diestra y siniestra, vendiendo humo. Lo que haga el gobierno, bienvenido sea, si es justo. Lo que necesitamos es reforzar nuestras convicciones, que no son las del traidor. No, son las de aquellos que conocen donde está la madre de todas estas desigualdades.

La cara del odio, la mentira, la impunidad, el paternalismo, la desigualdad, la injusticia, el orden natural.

lunes, julio 21, 2008

Huevolandia, el país del aguante y el Sr. Cobos
(fragmento de un texto escrito por Eduardo Aliverti que Deshecho rescató por su interesante lectura sobre el comportamiento, entre otros, de los Medios)

Lo que pasó el jueves no pasa en absolutamente ningún lugar de este mundo. Es válido empezar por ahí, porque sirve de referencia para el análisis global.
Que un vicepresidente vote en contra de su gobierno; que lo haga a seis meses de iniciado éste; que lo ejecute en una instancia crucial para la suerte de la fuerza que integra; que no sólo no haya tenido la ética de renunciar, sino que porte la amoralidad de decirle a su compañera de fórmula que aquí no ha pasado nada y que quiere seguir a su lado hasta el 2011; que el conjunto de los periodistas de la Patria Mediática, siempre horrorizados por la prostitución ideológica de “los políticos” y alucinados con Borocotó hasta ayer nomás, rescate casi sin eufemismos los huevos que tuvo Cobos... Borges y Groucho Marx hubieran quedado boquiabiertos. Haber cruzado este límite surrealista es la pauta de la monumentalidad de los errores del Gobierno y de la magnitud del enemigo. Dijo un funcionario kirchnerista: “La primera vez que tocamos intereses concretos del poder, del poder real, lo único que se nos ocurrió fue enfrentarlos con el bombo y la marcha peronista. Así que nos pasó lo que nos tenía que pasar”.

Nos resultó llamativa y casi perfecta la frase del funicionario K, quien por la factura de su idea, denota no ser un puro peronista. Es cierto, la marcha y el bombo, no alcanzan para espantar vampiros, mucho menos, para sacarse de encima casi dos siglos del formateo oligarca sobre las mentes del llamado; llamado por los del campo sobre todo: "pueblo". Porque, y esto lo sabían desde los románticos hasta Hitler: el pueblo siempre está.



martes, julio 15, 2008

PJ de derecha+vecinos de av. del Libertador+empresas de medios+dirigentes del campo+ropa marca Cardon=FACHOS

sábado, julio 12, 2008

Buenos Aires por Orihuela
Gritalo bien fuerte
La presidenta más bella de la historia

miércoles, julio 02, 2008

Alianza de clases

El gobierno quiere lo que el peronismo, en su doctrina, los ensayos de Perón, plantea: un imposible. La famosa "tercera posición" -¿será como la tercera vía?- "ni yankees ni marxistas" es un irrealizable. Cómo se articula a un comunista con un conservador dentro de un mismo arco político, dentro de un mismo movimiento, como pregonaba en general en sus charlas televisivas. La prueba de su marca de origen, la del movimiento, encuentra su correlato, su espejo, en la patética marcha de los pitucos, representada perfectamente en los recientes caserolazos. El peronismo habla de puja salariar pero a través de acuerdos intrínsecamentes improbables por su propia naturaleza. En los primeros días de este gobierno, oímos hablar de "pacto de la Moncloa" en versión nacional. Una manera de llevar a cabo la vieja "alianza de clases", pero con un nombre más globalizado. El resultado de este engendro, es el presente que vivimos. ¿Qué pasó con la mesa de negociación?

Señora y personal doméstico en la Plaza del amor

viernes, junio 27, 2008

El señor Rosca

“No te enrosques” es una expresión usada para recomendar a un amigo que deje de hacerse problemas por un asunto determinado. Es, sin dudas, equivalente a “no te hagas drama”. La idea de “rosca” también se usa en fútbol cuando se le pide, desde la tribuna, a un jugador que le dé mucho efecto a una pelota para que gire sobre su eje y dicho envío se vuelva difícil para los adversarios. “Rosca” también se usa como adjetivo para acompañar la palabra “política”, estamos en presencia de la conocida “rosca política”, la consabida trenza que se vuelve imprescindible para vivir en la realidad. También se usa “estar en la rosca” para dar idea de estar en un asunto cualquiera, pero con conocimiento de causa. Otra expresión importante es “dale rosca”, para significar darle fuerza a una acción. Variaciones como “rosquero” son usadas para calificar a alguien –casi siempre, de modo despectivo- que “anda metido en distintas prácticas”. Hablando de acciones, “rosquear” se utiliza para connotar una forma vernácula del famoso “hacer lobby” de los anglosajones.

Por su parte la rosca no es otra cosa que una serie espiralada de anillos alrededor de un cilindro. A través de estos anillos o guías, un objeto se desliza dentro de una superficie llamada “hembra”, pudiendo entrar o salir según la necesidad del momento, sea ajustar o desajustar un objeto en cuestión. No parece, a priori, que este ingenuo artefacto tenga las connotaciones que se le atribuyen de modo metafórico.

Lejos de los tornillos y las tuercas, pero cerca de las prácticas cotidianas, nosotros tenemos a nuestro Sr. Rosca. Pariente cercano del “militante”, puede, a veces, casi siempre, tratarse de la misma persona. El Sr. Rosca, sabe como atornillarse y por otro lado, atornillar a los demás. Un característica de los “rosca” es que siempre están en el medio de situaciones como si se tratara de operadores; ocupando espacios, muchas veces, de manera innecesaria. Un “rosca” siempre es hábil para moverse políticamente y desarrolla con el correr de los años, la capacidad de hacer lo que se conoce como “la plancha”. Estos seres que están por años en un cargo y no se mueven, sin ideas propias, sin pasiones a la vista, son en la mayoría de los casos “roscas”. Podemos decir que “rosquean” a cambio de estar en la “rosca” y; qué es estar en la rosca, sino estar en un lugar de paso. El rosquero deviene, inevitablemente, en una especie de aduanero, alguien que para entrar cobra entrada. Cultor de las relaciones y las conveniencias, el rosquero es el gestor, el facilitador, por excelencia.

Para rosquear como corresponde hace falta no demostrar una línea clara de pensamiento. No agitar demasiado el avispero. Se trata de estar, no de mover. Se trata de enroscar. En el campo de la gestión, el Sr. Rosca, se especializa en hacer barullo, contrariamente a lo que se entendería por llevar a cabo una política, es decir tener un plan a largo plazo, una estrategia, el “rosca” es el clásico “vendedor de humo”. Se desliza de un lado a otro de la rosca, pero jamás se saldrá de la guía. Rosquear es hablar por lo bajo. Es curtir pasillos. Es entender, que la vida pasa por los cafés, las colectoras, las salas de acuerdos.

miércoles, junio 25, 2008

Vengo de la militancia

Puede ser otra de esas marchas que fluyen por la avenida de Mayo para desembocar en la vieja Plaza, ahora llamada: "Plaza del amor". Puede ser otra tarde u otra noche. Se pueden ver banderas rojas flameando en el viento frío del invierno. Se pueden escuchar viejas consignas entonadas con melodías robadas de las gradas del fútbol. Puede que haya llovido o ser un soleado día de Mayo. Puede ser todo esto, y acaso lo es. Lo que sí, lo que de seguro vamos a encontrar, es al viejo militante. Nosotros, cerca nuestro, entre nuestros allegados, también tenemos uno. Se trata de esos señores que cultivaron la panza y que acarician la jubilación, mientras los domingos temprano van al kiosco a comprar Página 12. Nuestro militante, llega a la plaza porque parece que la historia prepara otro de sus reveses. El militante, con aire cansado y expresión curtida en su rostro, le muestra a otros militantes como él, que los años lo volvieron más cínico, más escéptico, y más sabio. Pero sobre todo, lo volvieron capaz de echarle en la cara a cualquier joven su currículum de viejo militante, sobreviviente de tantas batallas. Nuestro héroe, las vivió todas y siempre, cada vez, en sus anécdotas, se salva raspando de no haber engrosado la lista de los desaparecidos. Por eso dice con orgullo, como supo decir un ex funcionario, "vengo de la militancia", resumiendo con eso cualquier historia posible, pero por encima de todo, dejando claro que los protagonistas de la Historia no están para ser cuestionados. Nuestro héroe se junta con sus pares en la esquina cercana al Cabildo, lejos de los apretujones de los adolescentes, siente que su edad le permite ver mejor cómo se mueven los actores en la escena. Es que él ya no está para el fragor de los cuerpos. Nuestro militante sigue siendo aquel viejo cuadro que hoy es más veloz con la mente que con las piernas. En esa esquina charla de los secreteos políticos. Él, como sus pares, conoce la cocina del poder, aunque esté ahí, en esa esquina, y nadie en los círculos de influencia conozca su nombre y existencia. Él es como el soldado anónimo, el verdadero actor de la revolución que nunca llegó. Nuestro militante dice frases como “ese perro era monto y ahora trabaja para…” o “fulano es un bicho, era delegado pero se sentaba a negociar con la patronal”. Nuestro militante siempre tiene un amigo que tiene un primo que es conocido del chofer de tal o cual en el gobierno que le contó que los tipos iban a ir para atrás con el tema de los salarios y la inflación. “¡Qué bastardos!”, profiere con una sonrisa mientras uno de sus dedos años hurga en su barba cana. La tarde puede hacerse noche y la marcha convertirse, como otras veces, en un tour político por la avenida de Mayo. Nuestro militante siente que es hora de volverse a su casa para mirar la tele o escuchar ese disco de jazz que compró en la promoción del diario dominical. Con la desconcentración de la gente, se despide de sus amigos y se vuelve a casa con su hijo, un adolescente rockero que escucha cumbia y que no entiende nada del mundo. Su padre, claro, mientras soñaba con la revolución sólo alcanzó a regalarle un par de comics y un número de Mafalda, los que por supuesto su hijo nunca leyó. Vistos desde atrás parecen un viejo y un joven, curiosamente, vencidos los dos. Nosotros tenemos un militante cerca, un viejo militante. Al principio nos pensamos que era una especie de Che Guevara, un sobreviviente de una época de héroes con valores incorruptibles; así, el poder de sus historias. Hoy, después de tanto escucharlas, nos dimos cuenta, nos convencimos, que sólo es un señor gordo con barba.

lunes, junio 16, 2008

Frase matadora

En la Argentina como no tenemos revolucionarios, tenemos reboludos
(copyright Deshecho 2008)

Dicen que soy espontáneo

Espontáneos reunidos en la esquina de Av. Santa Fe y Callao

Una lástima, pero en nuestra redacción no recibimos el mismo mensaje de texto espontáneo que recibió en periodista Luis Majul, según lo afirmaban sus propias palabras en el programa de radio que conduce por La Red. Otros periodistas, de otros medios, sumados a la espontaneidad también acusaron recibo de estos mensajes, que invitaban desde sus textos a cacerolear como tantas veces, como siempre, ya es una costumbre y por lo tanto, una expresión espontánea. Los periodistas aman la espontaneidad y la contraponen todo el tiempo en sus discursos a los actos o expresiones que puedan ser organizados por algún partido político u organización civil. La oposición es curiosa cuando, en especial, son estos periodistas los que piden que se respeten las instituciones. También se emocionan al saber que en las esquinas de las grandes ciudades del país, los que agitan sus cacerolas son familias y más los conmueve que esas personas llegaron a darse cita en las calles de manera espontánea. Qué hay antes de la política sino la espontaneidad, se deben plantear nuestros amigos del cuarto poder. Nosotros no lo sabemos, pero qué hay de espontáneo en mandar una cadena de mensajes a periodistas. Otra pregunta podría ser por qué el producto de las organizaciones sociales puede estar viciado de ante mano o perder por su propio peso específico frente las manifestaciones espontáneas. Hay un terreno que se expande antes de que las sociedad se consideren así mismas como tales. Ese terreno es lo prepolítico y en esa tierra crece con fuerza el yuyo del odio a cualquier institución que se presuma histórica y mundana. La familia o la religión, se presentan como eternas y naturales, pero todos sabemos que no lo son. Mientras tanto la política de las familias es la no política y en esa virginidad –cuán virgen hay que ser para tener una camioneta 4x4- muchos se creen con derecho de arrobarse para sí el único derecho de vivir, de vivir bien, como Dios manda, en un country, protegido de todo aquello que no es espontáneo.

martes, junio 10, 2008

Primero, el diálogo


Después de tantas palabras, Schiele

Cartón pintado

La escritura de Cucurto que según algunos críticos es una maravilla encontrada entre los desperdicios que dejó el menemismo, es para nosotros apenas el vago ejercicio de la pleitesía. Una textualidad que ama el exotismo, un realismo mágico cubierto del enchapado lumpen de los conventillos de La Boca.

Pensada desde el agrado de la mirada del otro, es un exotismo a la inversa. Reviste de oro el barro que los turistas pagan por ver lejos de sus países de origen. La operación es ideológica sin más vueltas que el disfraz que pretende vender el producto de cartoneros rescatados de la miseria por medio de un emprendimiento de esos que el capitalismo de hoy o su administración, para el tercer mundo, llama “microemprendimiento”. Alianza de clase entre escritores bondadosos que regalan cuentos y derechos de copia y un bonapartista grupo de pobres diseñados para Palermo Soho.

Cucurto sigue jugando a ser ese lindo negro que conjuga con inocencia las “chichis” y las frases de Martinez Estrada . En medio de ese cóctel de diccionario, las cosas y las palabras se acumulan sin más sentido que la impunidad del plebeyo en medio del carnaval. Y es ahí, en medio de la lluvia de espuma, donde se conforma un imaginario que sostiene al lectorado que quiere creer que es posible que exista una mezcla de Barry White cumbiero citando ideas de Deleuze.

Palabras perdidas

Una persona cercana a nuestra redacción nos decía que estaba leyendo textos actuales que recuperaban el léxico que otrora fue revolucionario. Nos preguntaba qué había pasado con aquellas palabras que decían cosas fuertes en los setentas y que hoy estaban proscriptas. Nos preguntamos a coro: “¿estará pensando en la palabra ‘cipayo’ por ejemplo?” Dijo que podría ser, que sí, que por qué no y luego agregó que por algo nos robaron esas palabras. No especificaba bien quién había sido el agente del hurto, pero todo parecía cerrar en una suerte de énfasis y compromiso, mientras se reivindicaba partidario de la administración actual.

Uno de nuestros colaboradores cuestionó que esa ausencia, la de determinadas palabras era una clara presencia de su valor de cambio; aún más, su falta no hacía otra cosa que confirmar su peso, incluso si las consideráramos demodés. Pero la duda surgió al instante. Nos pareció curioso pensar que nuestro interlocutor en un momento hablara de “conceptos” refiriéndose a las palabras revolucionarias de “aquellas época”, acaso dejando de lado el carácter histórico de la lengua. No pudimos dejar de pensar que esos “conceptos” permanecían “allí”, en el tiempo, como objetos congelados, a los cuales se los podía rescatar del olvido insuflando el nuevo aliento de los tiempos que corren. ¿Pero entonces la historia qué sentido tiene? No la historiografía, la historia como paso del tiempo. Si todo puede volver a ser válido, entonces Julio César habló en su época de los problemas actuales y el mundo y la civilización, han sido y serán como dice el tango, una mera porquería.

Nos quedamos coligiendo cómo esas palabras revolucionarias podían ser conjuradas por argucias conservadoras –destituir al tiempo de su carácter esencial- y nos sentidos atrapados en un oxímoron. Si las palabras constituyen nuestra actualidad; su ausencia no deja de ser menos productiva. Pensamos, entonces, que el “sentido” se produce muchas veces desde el vacío.

sábado, junio 07, 2008

Uno menos, feliz día

Un desecho cien por cien que verá las flores crecer pero desde abajo. ¡Vamos que se puede!

sábado, mayo 31, 2008

Made in China

Cuna del nunca acabar en cuestiones de sexo, la China milenaria se reedita en el siglo XXI en dos aspectos distintos entre sí, aunque no tanto. Primero, la China comunista hoy lidera el capitalismo mundial, paradoja de las paradojas. Segundo, lejos de la genuflexia, las mujeres chinas rompen los esquemas de las defensoras del género y sucumben frente a ciertos usos de la iconografía erótica occidental. Para muestra, las imágenes que siguen.

martes, mayo 27, 2008

Dado vuelta estás vos

La primera página del periódico del agro, La Nación del día 26 de mayo de 2008, muestra dos fotos y un título engañoso. No se trata de defender al gobierno, pero la foto de Cristina de espalda a los lectores y ubicada a la derecha de la foto -más grande- del acto del cambio, constituye una falta de respecto a la envestidura presidencial. Abajo la portada en cuestión.

domingo, mayo 25, 2008

Con la soja al cuello

Nadie se mueve, los actores están especulando, los del campo y los del gobierno, pero también los desechos políticos que se arriman, cuales cuervos, a ver si pueden ligar algún voto futuro: Carrio, De Narvaez, Ripoll, etc. Hay un gobierno que no es precisamente -para usar una metáfora ad hoc- trigo limpio; y, una alianza campera que es, cuando menos, lamentable. En este escenario, complejo y mezquino, se levanta el espejo de lo que articulamos como sociedad. Hay otros actores por fuera de esta parodia, pero son tan mínimos que no vale la pena ni mencionarlos. ¿En qué va a terminar esto nadie lo sabe? Buzzi, por ejemplo, hoy habló de "sangre" y por su parte, la presidenta, hizo esfuerzos por no mencionar el acto paralelo de la ciudad de Rosario. Otra pregunta: ¿la Patria, de quién es? Todos se la disputan como si se tratara de un santo grial.
Para terminar, el abanderado De Angelis, feliz y torpe títere de SRA, dice que la presidenta miente, pero él se olvida de mencionar que el 75% de la economía del campo está en "negro". Se olvida, asímismo, de señalar que las economías en negro no ayudan a desarticular la pobreza, ésa que el señala como uno de los lastres de esta sociedad. Eso sí, no se olvidaron de llevar a un curita conservador para que les diera la bendición.

jueves, mayo 22, 2008

Comienza el diálogo: el misterio de las carnes y verduras parlantes

Busquen consuelo en la Pampita
Graffitti, lo que se dice en las paredes

Esta nueva sección invita a nuestros lectores a participar enviándonos textos leídos en las paredes de Buenos Aires. Sólo deben consignar: texto y lugar.

El graffitti de hoy:

Dicen que llueve pero nos están meando
Uruguay y Avenida Corrientes

miércoles, mayo 21, 2008

Fotos deshechas


Una fotógrafa amiga, Juliana Orihuela, nos muestra parte de su obra. ¡A disfrutar!

martes, mayo 20, 2008

JaJaJa!!!

Por lo visto este blog infame necesita recursos sensibleros para lograr la atención de algún lector. Y qué payasada más grande que el melodrama de los enamorados. Jajaja!!! Patapum!!! Oeoeoeoe... Boeing!!! Brrrrr!!! Amiguitos... llegó Crosty. Lalalalala... Por lo menos alguien escribe algo... dejaron un post!!! Milagro!!! Fucking blog!!! Los amamos!!! Cómo le gustaría a Crosty... shhhhh... sorpresa...

Novedad editorial

Ladosur ediciones anuncia la salida de su reciente publicación: La mente sin límites, de Soho Takuan. Maestro zen, Takuan, reflexionó sobre el arte de la espada y el control de la mente, como si ambas tareas conformaran aspectos de una filosofía de vida. Parte de la obra de Takuan supo ver la luz en la colección Orientalia de la editorial Paidos. Hoy fuera de catálogo, es rescatado por Ladosur ediciones para todos los amantes del lejano Japón.

sábado, mayo 17, 2008

Payaso mala onda

Ese es el mote de algún personaje televisivo que combina el imaginario rídiculo del payaso con la idea maléfica de un espíritu a la S. King en su novela "It". Los payasos, de por sí, suelen tener mala onda o bien son el centro de las burlas y las cachetadas. En su maquillaje se resume la sonrisa dibujada y el llanto. Ambas, expresiones que juntas no pueden menos que mover al desprecio o la lástima. Por otro lado, cuando a una persona se la llama "payaso", se le está faltando el respeto. No hay mucho más que analizar; y el que falta el respeto es un irrespetuoso. El calificativo "payaso" es discriminatorio. Otra veces, tildar de payaso a alguien no es otra cosa que un recurso cosificador. Despreciar al otro, "rebajarlo" a la estatura de payaso, es, sin vueltas, dejar las cosas tranquilas en el lugar donde no sólo no molestan sino donde las tenemos bajo control. Despreciar es una forma vil de construir nuestro propio espacio; un espacio ajeno a la autocrítica.

viernes, mayo 02, 2008

"Psicocisne" y otras abstracciones

Por Martín Kohan*

Spinetta es ante todo el rockero de la abstracción. Sus letras tienden a ser crípticas. Bellas y crípticas. Su manera de cantarlas, no menos bella, acentúa ese efecto. Las letras de Spinetta trascienden incluso el juego elusivo de la figuración metafórica, porque las metáforas, aunque por analogía, aunque con desplazamientos, remiten todavía a algo, conservan en cierto modo el lastre de la designación. Y las letras de Spinetta se instalan a menudo en una especie de más allá (un "más allá"; por algo se insiste tanto en decir que Spinetta es "Dios"), más allá también de las metáforas, en esa dimensión de las palabras en la que importan ante todo en tanto que palabras (por algo se coincide tanto en el valor poético de las letras de Spinetta). "La cereza del zar", "Jugo de lúcuma", "Parvas", "Cristálida", "Psicocisne", "Oboi", "Ekathé", "Vidamí" no importan por lo que refieren , tampoco por lo que significan ; importan por lo que son .

Ahora bien, no es menos notorio en las letras de Spinetta que hay también una fabulosa capacidad para la captación de lo concreto. Una sensibilidad para el detalle, una mirada que se dirige con delicadeza a un mundo donde lo cotidiano se deja reconocer: Ana "sola en su cuarto" en "Ana no duerme", Laura con "su valija gris" en "Laura va", Cacho "con su caña y su portátil" en "Resumen porteño", la espera en "un andén en Acassuso" en "Entonces es como dar amor". Las palabras de Spinetta también saben tocar las cosas reales. Y en algunos casos, subrayan el gesto y se remiten al fulgor de un acontecimiento o a una circunstancia histórica. "Maribel se durmió", de Bajo Belgrano , está dedicado a las Madres de Plaza de Mayo; esa referencia permite reconocer la resonancia de las rondas en la palabra "carrousell" ("carrousell, sensación, de que con el alma nos ve mejor"). "La bengala perdida", de Tester de violencia , recupera el crimen de un hincha de fútbol en plena tribuna ("la bengala perdida se le posó allí donde se dice gol"). "Bosnia", de Spinetta y los Socios del Desierto , capta con estremecimiento lo que es o puede ser la guerra en el pavor del ataque aéreo ("algo se está cayendo / es ese cielo sobre Bosnia").

Recortadas sobre el horizonte más incorpóreo de la figuración abstracta y el puro vuelo poético, estas huellas de lo referencial adquieren en Spinetta una potencia que acaso no alcancen en las letras de denuncia, de consigna, de mensaje. Hay un impulso singular en esa escritura que se decide a interrogar lo real después de haberse afirmado en la autonomía de sus propias formas. Por eso posiblemente convenga inscribir en "Cuando el arte ataque" la cifra de una poética integral de Luis Alberto Spinetta.

* nota tomada de la revista ADN del diario La Nación, el
Viernes 02.05.2008
El "paro" del campo o recuerdos de la Pampita húmeda

Las vacas se volvieron sagradas, también en la Argentina. Aquel dicho famoso en boca de Minguito "carne sobre carne", hablaba de manera alegórica del acceso al banquete nacional de las masas postergadas. Aquellas que con el primer peronismo se vieron participando de la carne, objeto privilegiado del deseo y metáfora de la distribución. Si bien es cierto que dicho acceso era por medio de una violación -la de la Coca Sarli- se trataba de un acceso al fin. También es cierto, que no se trataba de la primera violación en la historia vernácula; recordemos "El matadero" de Echeverria.
Pero ahora el campo nos niega la carne: suben los precios, escasean los cortes; la carne se vuelve a conformar como un objeto extraño, para pocos. Los que acceden a un bife se topan con musculatura impenetrable para una dentadura humana. Tensas fibras pletóricas de anabólicos, las terneras parecen patovícas nerviosos. Hasta los pollos están estresados por pasar noches en vela, bajo el engaño de luces artificiales alimentándose a base de transgénicos. Estamos, lejos de las parrilas y cerca del horno.
Lo único que nos queda es admiran la carnalidad de Pampita. Cual cifra de renta perdida en manos de las patronales, su culo remeda los años dorados de la Pampa húmeda en donde los estacieros de la oligarquía daban de comer a sus vacas la mansa hierba de nuestra patria.
Radiaciones nuevas

La originalidad es lo de menos. Nadie puede decir otra cosa. El sarlismo, hace años ganó las calles, y las colas partidas de sus vencidos, lloran sangre en los rincones metafísicos. Es que la reforma del 84 trajo, junto con la revolución moradista, la fumigación de los metafísicos. Así nomás es la cosa. En este panorama yermo y analítico, más de anal que otra cosa, asoma, cual menuda flor, la emisión radial de unos amigos. Dejamos a nuestros lectores, que no son más de tres o cuatro, la dirección digital para escuchar un programa de cultura y crítica, en un país donde huelgan los bifes de lomo.

El programa en cuestión se llama "Los restos del naufragio" y se emite todos los sábados de 17 a 19 en vivo. A su salud!

http://www.argentinaradioz.com.ar/

miércoles, abril 30, 2008

Los niños que escriben en el cielo*

*Luis Alberto Spinetta

Más Buenos Aires,
desde el balcón de nuestra redacción


jueves, abril 17, 2008

Hablando de humo, muchos lo venden

El sábado 12 de mayo, en la revista ADN de La Nación –órgano de la “cultura”, si los hay- se publicó una nota de Mario Bellatín sobre la última novela de Kawabata, editorial Emecé. Cuando la leí tuve la sensación de haber leído antes esos párrafos. Por cuestiones de falta de tiempo no seguí mi indagatoria sobre los orígenes de esa sospecha. Unos días después, leyendo el blog de Link –amigo de Bellatín- me encuentro con una misiva del autor mexicano a nuestro profesor de Puán, donde le cuenta que La Nación no quiso publicar -al pie de su nota- una leyenda donde Bellatín decía que el texto fue elaborado con la técnica del “collage, copy/paste”. En esa misma misiva se aclara el origen de mis sospechas. Los párrafos que resonaban en mi memoria, efectivamente fueron escritos por Panesi, Schettini, entre otros, sobre la obra de Bellatín. Éste, por su parte, le confiesa a Link que lo único que hizo para ADN fue elegir párrafos de los críticos que escribieron sobre su obra y armar un texto más o menos coherente, con el cuidado eso sí, de reemplazar Bellatín por Kawabata. Lo peor de todo es que los títulos de las novelas de Bellatín no fueron cambiados, , no los cambió adrede, razón por la cual Kawabata publicó libros que nunca escribió. ¡Argentina está tan lejos de Japón¡

Se supone que quien trabaja en ADN y escribió la bajada de la nota, es una persona dedicada a leer internet, medios de todos lados, libros que le llegan de regalo a la redacción, puede ser. Lo que de seguro nunca leyó es a Mario Bellatín y ya que estamos dudamos también que sepa quién es Kawabata.

¿Qué seriedad puede tener entonces LALALA Nación? Algún crítico, posmoderno, justificará todo tomándolo a risa. Está bien, es válido. Pero también es legítimo pensar o criticar esto aduciendo la gravedad del hecho, que no es otra que la del estado de cosas que vivimos. No todo es Pierre Menard, en la vida o al menos no todo el tiempo y menos con La Nación.

jueves, abril 10, 2008

Un caño

Paolo Rocca, presidente de Techint, salió a pedir la escupidera. Envió dos cartas, una de ellas dirigida a Cristina Fernández. En dicha misiva le pide que interceda ante el presidente venezolano, Hugo Chavez, en el contexto de la nacionalización de la empresa acerera venezolana, de la cual Techint tenía el 60% de las acciones. Rocca pidió que se defendiera el capital nacional. Un chiste si los hay. ¿Desde cuándo el capital tiene nación?

Resultó curioso ver al italiano hombre de acero, Rocca, romper su low profile, dando notas a los medios. Al parecer, esto le dolió. ¿Se irá por los caños?

sábado, abril 05, 2008

Jarvis Cocker - Running The World

La letra está muy buena y se lo recomendamos.

lunes, marzo 31, 2008

La cosmética es poner en orden el caos

Las imágenes nos enamoran. Estamos en la era de la televisión en todos sus formas: qué es internet sino una televisión interactiva. Los medios por su parte, hacen de la imagen su nueva espada. A tal punto esto es así, que los periódicos desde hace más de una década han volcado su estética hacia el modelo visual de las revistas.


Foto gentileza diario Página 12 - 31 de marzo de 2008 (izquierda)

Los periódicos de hoy en día nada tienen que ven con los abigarrados papeles de principio de siglo XX. En nuestro presente gana el diseño y los


Foto gentilieza diario Crítica (blanco y negro)


preceptos de la Bauhaus están más vivos que nunca. La fotografía se volvió protagonista y sus editores pesan tanto como los redactores. Se manda a la calle a los fotográfos en busca de una imagen que ilustre esa crónica que ya está escrita en la línea ideológica del diario.

Queremos en esta breve nota, nosotros también, ilustrar lo que decimos. Dos ejemplos: la maliciosa foto -especialmente elegida- del pasquín de Lanata, "Crítica" y la glamourosa imagen que rescatamos del Página 12 del día de la fecha. Porque la belleza mata, los cosméticos aplacan la ira o ¿tal vez la desatan?

100 % Fusilado

Esta semana se cumple un año del asesinato del docente Fuentealba.
No lo olvidamos.

lunes, marzo 24, 2008

P... por un sueño








Diva italiana en la Argentina
Sensibilidad Pro









Mauri ¿cuándo nos vamos?
Van a estar buenos "los piletones".

jueves, marzo 20, 2008

No more bifes








La izquierda ruralista hace paro pero no quiere desalambrar

martes, marzo 18, 2008

Dicen que la revolución está a la vuelta de la esquina y que unos metros más adelante está la policía esperando para reprimir

El porro causaría estragos en la crisis financiera de los Estados Unidos

El nuevo ministro de Seguridad Deportiva explicó su plan

Sube el precio del cubito de hielo

lunes, marzo 10, 2008

Cualquiera de nosotros
(Adelanto de la última novela de Esteban Zabaljauregui)


Mi padre es alemán. Llegó a Argentina con sus padres en el año 36, huyendo del nazismo. Según sé, él y mis abuelos lograron escapar gracias a los buenos oficios del cónsul argentino en Berlín. Ya entrado en mi juventud, me enteré por otros canales distintos a mi padre, que el salvoconducto que les permitió salir de la Alemanía Nazi, habría estado relacionado con “ciertos” favores que el cónsul argentino le habría pedido a mi abuela. Claro que esta versión nunca pasó de ser una suerte de leyenda negra.
Lo cierto es que mis abuelos se ganaban la vida trabajando de bailarines en el Tabarís. Tenían una pareja de baile que se llamaba “Los Jardins”.
Por su parte, mi padre y mi madre, fueron unos jóvenes de los años sesenta: modernos e inexpertos. A mis tres años ellos ya estaban separados. La de ellos, pienso a veces, es la historia de dos jóvenes que se casan para escapar de sus respectivas casas, de sus respectivos padres. Lo que los golpeó, por decirlo de algún modo, fue el nacimiento de mi hija. Eso los transformó en abuelos. Podríamos decir que hay tres edades en la vida: los padres, los niños y los viejos. Éstos últimos son lo mismo.

Muy rápido me corté solo. Elegí una especie de existencia solitaria. Relativamente autista, digamos; o de un autismo razonable, para que no me molestaran, ni con exigencias, ni con proyecciones de sus deseos, y que yo tuviera que cumplirlos. Me di cuenta muy rápido que no debía crear problemas, que la estrategia de vida era pasar invisible, inadvertido, que si lo lograba iba a poder hacer más cosas. En cambio mi hermano mayor, que era el que hacía travesuras, el que rompía alfombras con tijeras y ese tipo de cosas, llamaba la atención y la atención que el atraía me daba a mí como un mayor espacio de libertad. Siempre sentí que la existencia de mi hermano, ese mundo de dos que formábamos, me garantizaba, que si por alguna razón todo en el mundo desaparecía, yo tendría a mi hermano para convivir en medio de la desolación. Un mundo de a dos donde él estaría para ser de una forma u otra mi reflejo, pero también mi diferencia.

Pero esa desolación era quizá anticipatoria. Mis padres se separan siendo yo muy niño. Entonces ese mundo del otro, del espejo, se concretiza, como si de pronto cayera en una isla como un naufrago. Mi padre, con el tiempo se vuelve a casar, él siempre se separa y se vuelve a casar. Tiene una gran capacidad para generar parejas y, seguramente, una idea muy peculiar del amor. Una idea más cerca del consumo del amor, de un amor ultramoderno, de supermercado. Mi madre, por su lado, hace lo mismo. Y cada uno por el suyo, vuelve a tener hijos. Ya mayor, mi padre se vuelve a separar y se vuelve a casar, de ese matrimonio tiene una última hija. El resultado es que todo es un gran lío. Descubrí que tenía hermanos, aun sabiendo que ya los tenía y como eran y son bastantes me gusta la idea de que siempre quede algo, ahí, desconocido, que en algún momento se me va a revelar. Aunque pensándolo de otra manera, todo depende de la eterna juventud de mi padre. Mi padre, como macho cabrío, como perenne reproductor, como inagotable proveedor de bienes. Siempre viril, siempre turgente.

Frente a esta vorágine de la fecundidad y de los lazos familiares mi cuarto era el único lugar parecido a un refugio. El espacio donde poder tomar un respiro y donde el tiempo podía cobrar una dimensión más íntima. Ahí leía, dibujaba. Mi padre me sacaba, rompiendo esa armonía, cuando nos venía a buscar los fines de semana, a mi hermano y a mí. Los fines de semana, como si fuéramos presos. Eran salidas donde jugábamos en la plaza, donde desarrollábamos actividades masculinas, y las cuales, al cabo de un rato de fingida aceptación, abandonaba alegando que estaba fatigado. Por supuesto recibía toda clase de insultos que hoy, entiendo justificados.

domingo, marzo 02, 2008

Deshecho en Bajo Flores.
Apuntes sobre el asunto Bolivia Construcciones


Un fantasma recorre el desprolijo trazado de las calles del Bajo Flores. Ese fantasma no es otro que el revuelo producido por el radical debate que encendió la premiación y el castigo de la novela Bolivia Construcciones, triunfadora del concurso La Nación-Sudamericana, excomulgada luego por plagiadora de la novela Nada de Carmen Laforet.
Como sabemos, la historia de la toma de posiciones en nuestra patria nunca aprendió a contar hasta tres. Así, todo debate se dirimió siempre entre quienes estaban a favor o en contra: Federales o Unitarios, Azules o Colorados, Radicales o Peronistas, estatistas o privatistas. En el caso que nos toca, aquellas antiguas dualidades se convierten en a favor de Bolivia Construcciones o del lado de su defenestración.
Hasta hace muy poco, los bolivianos del sur de la ciudad, pasaban sus días acunados por la cadencia de la cumbia villera o sacudidos por las disputas territoriales de los narcos.
Hoy, en cambio, están conmocionados por un debate que los toca de cerca. No, no se trata de la discusión respecto de un digno planeamiento urbano para el Bajo Flores, ni de una esperada intervención del Estado en materia de seguridad para esa castigada barriada, mucho menos, la conmoción se debe a que las virtudes del plan económico del presente gobierno, no terminan de pulverizar la famosa brecha de la desigualdad social.
No, lo que les sucede, lo que les acaece, es el debate –que los tiene de referente si es que hay algo fuera del discurso– en el cual los intelectuales de la carrera de Letras y sus sucedáneos –suplementos literarios, programas especializados, etc.- no dejan de dispararse de una vereda a la otra de sus ideas, remedando a la manera de una sutil cita, la vida cotidiana de los sujetos que la ficción en cuestión (Bolivia…) quiere “(re)construir”.
Esto, fiel a la tradición bipolar mencionada líneas atrás, dispone un juego de dos escenarios que podrían multiplicarse en espejo varias veces: la ficción y la realidad, los que están a favor o en contra, los premios y los castigos, los originales y las copias, los intelectuales y el pueblo, lo alto y lo bajo, los críticos y la crítica, etc., etc.
Lo cierto es que en los pasillos de la villa que Aira supo entrever como un arbolito de navidad en su novela La villa, los bolivianos cambiaron sus cds truchos de cumbia villera por otros de música contemporánea y hasta apagaron sus televisores para salir corriendo a conseguir, como sea, el material bibliográfico donde encontrar una salida al complejo berejenal teórico en el que se encontraron o se sintieron puestos.
En un salvavidas terórico, Elsa Drucaroff (profesora de Letras) les propone (a los habitantes de la ficción-realidad del Bajo Flores) que podrían empezar con textos del grupo Bajtín.
Porque la historia tiene vueltas que suelen ser insospechadas ¿quién iba a decir que un debate entre intelectuales, en principio un mero rumoreo académico, se iba a transformar en este estado prerrevolucionario que se respira en el aire como en las vísperas del famoso octubre rojo?
Convencidos de que la cercana revolución se amasa en los calurosos debates nunca exentos de sesudos intercambios de ideas, los bolivianos se empapan con la teoría literaria del siglo XX y se plantean por ejemplo “qué es la intertextualidad y cuáles pueden ser sus alcances”, se animan a pensar “qué es un autor” y se trasnochan dilucidando de qué manera el territorio de la literatura debe estar a salvo de los alcance de lo que Panesi llamaría una lectura legalista sobre la producción literaria.
A la que los bolivianos agregan: “si acordamos con Panesi que la primera lectura del jurado sobre Bolivia Construcciones fue literaria y la segunda fue jurídica, por lo menos debería haberse leído la novela una tercera vez”.
Sugerencia para ser tenida en cuenta, sin embargo, los bolivianos saben que viviendo en un país de lógica binaria una tercera lectura es casi improbable.
Mientras tanto, en los pasillos de la facultad de Letras crece el amargo rencor de las capillas. Unos y otros, siempre en parejitas, se disputan las verdades, las ponencias, las aguantadas de parada, para ver quién, de qué manera, se queda con el reino un poco más de tiempo. Cada vez que aparece un paper polémico y en él se lee un halago, todos sabemos que detrás de esa flor puede aparecer un cuchillo como aquel que analizó Martinez Estrada.

domingo, febrero 24, 2008

Al maestro con cariño

AUGUSTO TROMBETTA, LINGÜISTA
Diálogo en el café Sócrates

Por Leonardo Moledo (nota de Página 12 del 20/2/08)
–Me parece que nada es más apropiado para un diálogo que un café que se llama Sócrates, así que podemos empezar sin bajada, ni nada. Bueno, ¿en qué trabaja? ¿Cuál es su tema de investigación?
–Acá en la UBA, en un proyecto que tiene que ver con el léxico en la enseñanza. Es un proyecto de investigación aplicada, que estudia la vinculación entre la lingüística y la enseñanza. Desarrollamos pruebas de aplicación en chicos de distintas zonas (conurbano bonaerense, Capital Federal), todo relacionado con lo que sería teoría lingüística y cómo el desarrollo léxico revierte positivamente en comprensión lectora y también producción.
–¿Dónde están el léxico y las estructuras gramaticales?
–Van juntos. Muchas veces la conceptualización que se tiene de una lengua es simplemente el diccionario, un conjunto de palabras. Pero en rigor hay una estructura, por un lado, y una lista de palabras por el otro, indisolublemente unidas. En rigor, no hay palabras sin estructura.
–¿Y cómo hacemos para hablar tan veloz e intuitivamente, para tener acceso tan rápidamente a las estructuras gramaticales asociadas a esos conceptos?
–La verdad es que sabemos tan poco del cerebro que es difícil contestar. Las teorías más modernas aceptan que hay mecanismos mentales de naturaleza automática, tan automática como, por ejemplo, calcular distancias. Eso lo hacemos porque el mecanismo de la vista está preparado para eso. El mecanismo de la lengua, en este sentido, está preparado para articular y entender estructuras oracionales verdaderamente complejas en muy poco tiempo.
–Bueno, y volviendo a los experimentos que hacen: ¿hay muchas diferencias entre clases sociales?
–Los resultados no son tan simples como uno supone. Hay diferencias. Pero uno no podría solamente vincular eso con la cuestión de la estratificación social. Porque el proceso educativo por el que llegan al punto en que tomamos la prueba puede no ser el mismo. No se cumple de igual manera en las diferentes escuelas, o en los diferentes lugares. Hay más factores que influyen. La lógica que queremos imponer en nuestro proyecto de investigación es que el trabajo de lengua no es solamente de la materia lengua. La lengua está en las ciencias, en las matemáticas, en las ciencias sociales. El manejo del lenguaje tiene que ver con el conocimiento en general.
–Y también con lo que se habla en la calle.
–Claro, pero eso es un punto de arranque. El punto es que no todos los profesores piensan su asignatura como una materia que tiene que ver con el lenguaje. No digo que se tome en todas las materias al lenguaje como objeto de indagación, pero sí que se les inculque a los chicos esta idea de manejar reflexivamente el lenguaje: interpretar la información gramatical y conceptual, contextualizarla, ver si es coherente.
–Eso en la universidad... ¿Y en el Cedes (Centro de Estudios de Estado y Sociedad)?
–Trabajo en el área de educación superior; en una investigación sobre la caracterización sociocultural de los estudiantes terciarios.
–¿Y qué pasa ahí?
–Nada malo. La idea es ver por qué los chicos estudian lo que estudian. Lo interesante es ver las diferencias que hay entre los chicos. Por ejemplo, en el profesorado hay una variedad de motivaciones muy interesante, según el tipo de institución a la que el chico va.
–¿Por ejemplo?
–Por ejemplo uno se encuentra con que los chicos que entran a los profesorados de enseñanza primaria o preescolar manifiestan que les gusta la enseñanza, trabajar con chicos. Pero de una manera muy consistente metían cuestiones de carácter social: “Si hay una forma de cambiar la sociedad, es a través de la enseñanza”. Es decir que como motivación personal colocaban una de carácter fuertemente social. Pero esa motivación no estaba presente en los chicos de enseñanza secundaria: ahí aparecen cuestiones más del tipo “me gusta la literatura”, “me gusta la matemática”...
–¿Y por qué estudian el profesorado y no la universidad?
–Muchas veces (esto ya me costó algún malentendido), el profesorado es una red donde va el que se cayó de la universidad. Puede ser por la dificultad, o por la burocracia, o por lo que sea. El profesorado les ofrece a los chicos una segunda alternativa.
–¿Tienen miedo a la universidad?
–No, no me encontré con esa idea, con la idea de que la universidad es difícil. Porque el profesorado también es difícil. Pero tiene algunas ventajas comparativas que la universidad no tiene: por ejemplo, es más fácil armarse rutinas.
–Hay un fenómeno que a mí me sorprende, que es la cantidad de gente que estudia carreras como Filosofía, o Letras, que son carreras que parece que no tuvieran ninguna aplicación práctica posterior.
–Ahí hay algo que hay que tener en cuenta. Las carreras de Filosofía y Letras son, de una manera muy consistente, segundas carreras para mucha gente. También hay chicos que vienen de tener un título técnico (periodismo, por ejemplo) y que hacen alguna carrera para complementar. Será aproximadamente un 10 por ciento. Lo otro a tener en cuenta es que los conocimientos que se aprenden acá no envejecen. Los paradigmas no cambian tan rápidamente: la gramática no cambia de un año a otro año; la teoría literaria tampoco.
–¿Entonces?
–Estos estudios tienen una llegada que no es la de la inmediatez, la de lo práctico. No es necesario hacer la carrera rápido para insertarse en el mercado laboral, por ejemplo.
–Yo había pensado que tal vez tenía que ver con la desorientación general de la sociedad. Sobre todo en el caso de la filosofía. En una sociedad que no sabe bien cuáles son sus valores...
–Tampoco somos tantos acá...
–Pero la carrera creció mucho.
–Sí. Pero tampoco tenemos que tener una lectura única sobre el asunto. La gente que yo conozco de la carrera de Filosofía es de una inteligencia atroz: cultiva un perfil bastante particular dentro de lo que son los estudios universitarios. Lo de la desorientación me parece inteligente; pero lo que quiero decir es que no creo que la carrera de Filosofía resuelva nada a nuestra desorientación.
–Pero yo pienso que, por ejemplo, cuando el marxismo era una doctrina que lo explicaba todo...
–El estallido posmoderno de los paradigmas contemporáneos lleva un poco a esa desorientación. No está más el marxismo que explicaba todo. Creo que desapareció con la muerte de Sartre: el entierro del último sistema filosófico completo del siglo XX. Tal vez es una exageración mía. Pero esa desaparición de los sistemas también trajo de la mano una recuperación de la investigación más empírica: ¡repensemos todo!
–¿Estamos en una situación parecida a la que se produce cuando se derrumba el pensamiento aristotélico?
–¡Qué lindo sería eso! Pero ahí vino el racionalismo... ¿qué tenemos nosotros?
–El posmodernismo parece estar en retroceso.
–¿Pero qué tenemos para reemplazarlo? El posmodernismo retrocede. Lo que van quedando son charcos. No hay unión entre esos charcos. Gregorio Weinberg decía que lo que esperaba de las nuevas inteligencias era poder crear vínculos entre las cosas que estaban desperdigadas. Estamos muy especializados, entendemos muchas cosas, pero no es sistemático.
–Yo lo que siento es una especie de neorracionalismo que asoma.
–En el ámbito de la lingüística lo que hay es una gran especialización, con charcos que no se tocan entre sí.
–Pero que la lingüística esté asociada con las neurociencias, por ejemplo...
–Es que ése es un charco. El otro es el que pone al lenguaje al lado de la antropología, al lado de la sociología. De momento se plantean como inconciliables.
–Lo que pasa es que dentro de la desorientación hay como una disputa entre el relativismo cultural a ultranza y una especie de racionalismo universalista.
–Bueno, ésa es la discusión de fondo. Cómo integrar dos cosas que, a primera vista, parecen incompatibles. Y posiblemente no lo sean. Fíjese que todos los trabajos apuntan a buscar universales, ya sea del lenguaje como de la cultura o la conducta. Incluso la antropología, ciencia relativista por excelencia, busca universales. En lingüística, por ejemplo, todo el relativismo que viene de la mano del estructuralismo no impidió la búsqueda de universales para comparar tipos de lenguas. Es decir que dentro del paradigma relativista también apareció la búsqueda de universales.
–Estamos en un mundo globalizado, y dentro de ese mundo lo que se enfatiza, finalmente, es la particularidad.
–Sí, es una situación paradójica.
–Uno puede pensar que eso ocurrió en otras épocas históricas. Por ejemplo, un campesino feudal estaba globalizado por la Iglesia, pero encerrado en su feudo.
–Claro, su vida empezaba y terminaba ahí.
–Lo que pasa es que no sé si el sujeto moderno soportará eso.
–Eso es lo que nos cuesta entender de las culturas orientales. Francisco Romero tiene un trabajo llamado “Hipótesis sobre las culturas” en el que propone la siguiente caracterización: el Occidente como la cultura del yo; la cultura india, donde la idea es el nosotros; y la cultura china, donde la idea es el todos. Nuestro yo pensante occidental (que no es otra cosa que el ego cogitans cartesiano) no se permite tan fácilmente pensar la globalidad.
–Creo que ése es, indudablemente, un problema argentino.
//

viernes, febrero 22, 2008

No censuren a los artistas y a Fito y a Alejandro Sanz, tampoco

En una canción de Shakira la letra dice "no creo en Carlos Marx". Por su parte, el español Sanz canta en una letra donde glosa la idea de aquellas cosas que no son "lo mismo": "no es comunismo". Gloria Stefan, quien dijo que su último trabajo discográfico no era político, tituló la mencionada obra "90 millas". ¿Se tratará acaso de la distancia entre Miami y Cuba? Estos apóstoles de la no política se dan el lujo de hablar de Marx, del comunismo, de "mi tierra" -la que quieren volver a transformar en un cabaret- pero niegan a los cuatro vientos sus nexos ideológicos.
Shakira no dice "no creo en Adan Smith", ni Sanz reniega de la mano invisible del mercado. La colombiana tiene una de esas fundaciones para deducir impuestos, so pretexto de llevar esperanza a niños de barrios marginados. Para completar el cuadro, Paez salió a criticar a 
Chavez, tildándolo de autoritario por haber censurado a Sanz. 
Lo que la nota periodística decía era que fue el propio Sanz quien levantó su show por 
diferencias con el presidente de Venezuela. 
En rigor, no fue una censura del gobierno de Caracas hacia el español. 
¿La pregunta para Paez sería por qué un gobierno
 no tiene derecho a establecer sus políticas? Acaso las multinacionales 
donde él edita sus trabajos, le graban un disco a cualquiera.

miércoles, febrero 20, 2008

Participá y ganá.  Encontrá el error en este relato re vello para gente sin pelos en la lengua y ganate un pasaje para leer poesía en la villa del Bajo Flores.

Segunda persona

Te fuiste lejos, a Turquía, ¿te acordás? La foto que me enviaste para navidad: vos y ese marino inglés, en el bazar. Atrás la foto decía “con Paul en el bazar armenio, te compré unas pavadas”. La navidad siguiente cuando llegaste, me dijiste que la noche de ese mismo día que se sacaron la foto, Paul se embarcó para Argelia y vos te quedaste solo y no pudiste escribir porque estabas triste y porque escribir te hacía pensar y que vos, por esos días no podías pensar.
Claro que te entendí. Volvías después de un año y era navidad. No quise preguntarte nada. Te dije que dejaras las cosas en nuestro cuarto, que lo ibas a encontrar igual que cuando te habías ido y que descansaras que a la noche íbamos a cenar pavo y vendrían mamá, papá y tu familia.
Así que te fuiste a dormir y yo en la cocina me pregunté por qué mi alegría era tan sosegada. Había mucho silencio. Levanté la vista. Afuera empezaba a nevar y sólo se escuchaba el tictac del reloj.
Vos dormías y yo trozaba el pavo con tu cuchilla favorita. Durante tu ausencia la mandé a afilar varias veces. Te hubiera gustado ver cómo cortaba después de cada afilada. Entraba en la carne con extrema facilidad y yo pensaba “si todo fuera tan fácil en la vida como cortar un pedazo de pavo con una cuchilla recién afilada”. Nunca te escribía sobre las cosas que pensaba. Prefería hacer silencio o sólo contestar cosas triviales para que vos estuvieras tranquilo, bastante te afligía la distancia, pero cuando llegaba el correo mi corazón palpitaba más rápido. Pasaba con ansiedad los folletos de promociones o las boletas de los impuestos, buscando el pulso desganado de tu letra en el sobre. A veces escribías desde Saigón, otras desde Beijín, la última desde Turquía. Un día que llegó el correo repetí la ceremonia acelerada de los sobres. Encontré el tuyo y lo rasgué. Saqué un papel plegado en tres. Lo desplegué y leí un puñado de excusas que explicaban la postergación de tu regreso. No hubo más cartas hasta que un poco antes de que abandonaras tu destino, enviaras un telegrama informando tu retorno, que el ministerio había decidido tu traslado y que en Navidad estarías de nuevo con nosotros.
Después de tu descanso te vi bajar la escalera. Te habías engominado el pelo y vestías de negro como un oficial. En casa ya estaban todos y se acercaron a recibirte. A mí me extrañó el brillo de tus zapatos, lo encontré exagerado y no recordé que lo usaras así. Mamá y papá te rodearon. Tu familia formó un semicírculo a unos pasos tuyos. El pequeño Bobby corría desconociendo la escena, había nacido cuando te trasladaban de Beijín a Turquía, nunca recibiste la carta de tu hermana contando la llegada de su primogénito y yo no te conté la novedad porque nunca me gustó hablar por otro. Tu madre te tomó de las manos. La viste llorar y sonreíste, después miraste a tu hermana y le acariciaste el pelo, le acomodaste un mechón detrás de la oreja. Desde el primer escalón de la escalera, no habías llegado a descender el último, por encima de todos, parecías un obispo repartiendo bendiciones.

Te llevaron a la mesa. Como en una procesión eras el santo que todos adoraban. Papá te corrió la silla para que te sentaras y después te sirvió vino y tu mamá y tu hermana te sirvieron pavo y ensalada. Alguien te pidió que contaras anécdotas de tu vida en el extranjero y vos les dabas pequeñas dosis de sucesos banales que en sus oídos crecían como aventuras de un safari exótico. “Los hice reír”, me dijiste más tarde y yo te dije que siempre hacías eso, que ése era tu don. Pasada la cena se sentaron cerca de la chimenea y bebieron coñac. El pequeño Bobby, que había preguntado quién eras, estaba dormido en un extremo del sillón que ocupabas. Papá te ofreció un habano que no aceptaste. Nunca escribiste que en Turquía habías dejado de fumar, lo dijiste ahí, mientras apoyabas la copa vacía sobre la mesa ratona. “Paul me convenció que dejara”.
Un día de la semana siguiente insististe en ir al centro en plena nevada. Habíamos escuchado en la radio la noche anterior “pronosticamos una fuerte nevada para las primeras horas de la mañana”. Te lamentaste por el pronóstico pero me aclaraste que había algo importante que tenías que ir a buscar al correo, que te habían llamado de la oficina de encomiendas y que había un paquete para vos. A la mañana siguiente te vi arreglar las cubiertas de la camioneta mientras yo preparaba café y tostadas como a vos te gustaba. Después del desayuno te fuiste por la calle que se ve desde la ventana que está sobre la pileta de la cocina. Recuerdo el humo blanco de la camioneta, esfumándose, entre los copos lentos de la nieve que caía. Ese mediodía escuché la puerta de calle y tu voz diciéndome “hola”. Estaba en el subsuelo y te pregunté tontamente si habías llegado. “Ya bajo” dijiste y sentí el rechinar de la madera de la escalera en dirección a nuestro cuarto. Esa noche cuando nos acostamos y vi en tu mesa de luz un portarretrato, algo notaste en mí porque dijiste “me lo envió Paul. Es lindo ¿no?” No te contesté.
Los días que siguieron no hablamos mucho, aunque estuviste más afectuoso que de costumbre. Un viernes temprano, cuando desayunábamos, me dijiste que habías decidido ir al lago. Te contesté que no te podía acompañar, que tenía trabajo acumulado. Te di una vianda para el almuerzo y te subiste a la camioneta. Esa tarde escuché en la radio que había habido un accidente en la ruta al lago. “Un desprendimiento de nieve habría causado el desbarrancamiento de una camioneta.” Dieron la descripción: era la tuya.
Un frío día de enero te enterramos cerca de tus abuelos. Dejé pasar el invierno. Recién en la primavera me animé a guardar tus cosas. Lo último que puse en el baúl del desván fue el portarretrato. La misma mañana que terminé de disponer tus enseres en tu cofre, mientras bajaba del desván, oí que llamaban a la puerta. Un hombre del correo me preguntó: “¿Usted es... ?” No terminó de decir mi nombre; le dije que sí. Me dio una carta.

domingo, febrero 17, 2008

Por fin