miércoles, octubre 22, 2008
Otro servicio de DeshechoJOBS una chance para terminar de cagarse la vida
101.- Imitador de PAPÁ NOEL
Imitador de PAPÁ NOEL para importante empresa de decoración, hasta 50 AÑOS C/ disponibilidad horaria POSICIÓN EVENTUAL POR DOS MESES. Contextura física acorde.
Localidad: Olivos - Buenos Aires
Fecha: 17 de octubre de 2008
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lunes, octubre 20, 2008
Para los neuróticos, hablar de sus dramas, de sus sesiones, de sus secciones, es como el pan de cada día. La enfermedad o de la insatisfacción parecen manifestaciones de la salud. Nadie se de por aludido. No aceptamos paranoicos: sólo infelices y autodisciplinados.
Mucho "yo" sopapeado y todo eso.
sábado, octubre 18, 2008
Mala noche para empezar a contar una historia fue su primera novela. La acción transcurre en una cabaña aislada donde una pareja fugada de sus respectivas obligaciones se entrega a los pactos de un amor secreto. Una repentina tormeta castiga sin pausa a la endeble construcción y desata una serie de infortunios. De final trágico y previsible, la crítica la definió como una mala copia del estilo de Stephen King. Pasó sin pena ni gloria por las estanterías de las librerías.
Otro fallido intento fue Flashback en el paraíso, supuesto policial, escrito de atrás para adelante como su nombre lo indica. Una pareja llega con su hijo al lugar de sus sueños. La mudanza cargada de expectativas acuñadas a lo largo de toda una vida se desmorona cuando la fiel esposa se enamora de un leñador. La historia comienza cuando están metiendo al frustrado esposo dentro de un móvil de la policía. Los especialistas sólo rescataron el título y algunos párrafos. Dijeron: "más de lo mismo".
Su novela póstuma: Balance de un día, no escapa a las generales de su estilo. Un oficinista llega a su casa después de una jornada de trabajo. Se prepara un café y mientras lo toma decide que ya no volverá a ser el mismo. Las reseñas señalaron: "la obsesión por las despedidas en un escritor que nunca encontró su obra".
La muerte de este autor no mereció la atención de los diccionarios de autores ni siquiera una breve en un suplemento cultural. Su nombre, valga la paradoja, se amontona en la tumba del escritor anónimo caído en combate.
martes, octubre 14, 2008
sábado, octubre 11, 2008

La bolsa o la vida, devolvé la bolsa, cayó la bolsa, cerró en baja, lunes negro, hechos bolsa, palo y a la bolsa son algunas de las frases que vienen a nuestra magra mente en este momento.
La mercados por su parte suelen estar, según los periodistas especializados: ansiosos, cautelosos, preocupados, expectantes, estables y muchas cosas más.
Las personas, según los gerentes de Recursos Humanos pueden ser: pasivos, proactivos, con experiencia, innovadores, senior, junior, etc.
En Recursos Humanos suelen trabajar psicólogos, también sociólogos. Las ciencias humanas qué otra cosa pueden ofrecerle al mercado.
El ideolecto del mercado caló en las relaciones interpersonales. Escuchamos decir sobre alguien que está fuera de un asunto "que no cotiza más" o bien "tus acciones están en baja".
Alguien que no consigue trabajo, por su parte, está "fuera del mercado".
Hasta se puede decir que "no hay mercado para el amor". Podemos preguntarnos ¿por qué los profesores de letras hacen hincapié en cuestiones gramáticales a lo largo de la formación escolar y luego en la vida en general? ¿Por qué tanto normativismo? ¿Por qué tanto valor a lo correctivo? La respuesta: porque es su forma de cotizar en el mercado laboral. La corrección no es otra cosa que un efecto aduana sobre las relaciones laborales. No la desdeñamos, desde ya. Pero qué es en el contexto de "mercado del trabajo".
Los intangibles no son tan intangibles. De lo contrario a qué viene tanta apelación a los "intelectuales" por parte de los medios en estos tiempos de "crisis".
To be continued
jueves, octubre 09, 2008
Promesas, nada más
Hay quien dice que tenemos una cultura plagada de lugares comunes, de frases hechas que no dicen nada o que, justamente, están para anular todo decir. Esas frases que rellenan los diálogos con metáforas que explican todo para no explicar nada. Así oímos decir: "Dio en la tecla", "te cascoteó el rancho", "es de manual", "estás al horno", etc. En esta línea, están las apelaciones a la lógica de los juegos. Por ejemplo, el deporte, el fútbol, en especial, es una cantera de metáforas: "tiró el achique", "te agarró en off side", "son los códigos del vestuario", "le pesa la camiseta", "se puso el equipo al hombro", entre otras.
Todas estas frases prometen una explicación. Se presentan como equivalencias o resoluciones a los más diversos dramas. Al principio creemos que nos pueden brindar un sentido en medio de la confusión, pero luego nos damos que cuenta de que ese sentido es otro, distinto del que necesitamos, un sentido escrito desde afuera por un no-autor. Un sentido que marca nuestro cuerpo y nuestra subjetividad.
Los medios, a diario, esgrimen frases que dicen todo de un plumazo. Por ejemplo, a propósito de la crisis financiera mundial, la imagen "lunes negro" recorrió casi todas las primeras planas. Qué quiere decir "lunes negro", quizá sea algo que nunca sabremos.
Del mismo modo, o de manera análogo, operan aquellos comentaristas que prometen cosas que nunca cumplen. La frase "Walter Benjamin" debe ser, hoy por hoy, uno de esos lugares comunes de la intelectualidad. Cada vez que leemos este nombre y apellido, nos asomamos ávidos, para ver si el cronista de turno, develará los pensamientos del pensador. Pero nos encontramos con reseñas oscuras que nada explican y que, básicamente, hace un arte de la cita, pero de las citas mal encoladas. Terminamos de leer esas notas sin saber si lo que leímos tenía que ver con algún concepto crucial del pensador alemán.
No nos queda nada en la mente, salvo el recuerdo de haber intentado otra vez un ejercicio de fe y optimismo para con aquellos que nos ilusionan con temas que en verdad desconocen. Benjamin: otra vez será.
lunes, septiembre 29, 2008
sábado, septiembre 27, 2008
Los suicidas no dejan cartas como suele decir la leyenda burguesa. Tampoco buscan dejar un mensaje a la prosperidad. Los suicidas simplemente poner la cabeza en el horno, meten los dedos en el enchufe, se toman un frasco de pastillas o se vuelan los sesos, como corresponde.
Porque los suicidas saben que nadie muere dos veces. Los que amagan con la muerte acaso ignoren que ya están muertos.
Es probable que estar vivo o muerto sea una decisión que se toma cada mañana, en cada elección.
viernes, septiembre 26, 2008
sábado, septiembre 20, 2008
Maybe I will, maybe I won’t
Find my way this time
I hear you calling me soon
One of these days
Somebody stays and somebody pays
It happens all the time
I’ll be leaving, believing you wanted me to
Maybe I’m a fool
For walking in line
Maybe I should try to lead this time
I’m an honest mistake that you make
Did you mean to?
Did you mean
Did you mean
Love is just a game
Broken all the same
And I will get over you
Love is just a lie
Happens all the time
Swear I know this much is true
And they collared you up
And collared you down
And coloured you in
And I’ve been waiting so long
To take you home
And maybe I think, maybe I don’t
Maybe I will, maybe I won’t
Find my way tonight
But I hear you calling me soon
Maybe I’m a fool
For walking in line
Maybe I should try to lead this time
I’m an honest mistake that you make
Did you mean to?
Did you mean
Did you mean
Love is just a game
Broken all the same
And I will get over you
Love is just a lie
Happens all the time
Swear I know this much is true
Maybe I’m a fool
For walking in line
Maybe I should try to lead this time
I’m an honest mistake that you made
Did you mean to?
Did you mean
Did you mean
Love is just a game
Broken all the same
And I will get over you
Love is just a lie
Happens all the time
Swear I know this much is true
domingo, septiembre 14, 2008

Adicciones
Las pasiones, pathos, nos dominan. En esos momentos queremos poner la cabeza debajo de la cuchilla de la guillotina y esperamos que alguien piadoso suelte la cuerda que finalmente haga rodar nuestra cabeza. Si como algunos sostienen todo es discurso, entonces qué hay de nuestros cuerpos. Hoy lo sabemos, nada más retórico que nuestra carne y nuestra subjetividad. Otros, más extremos, dirán "cuándo no lo fue". Quién lo sabe. Cómo podemos saberlo. Podemos ser mera verba, una vaga inscripción. Escrito en el cuerpo diría Greenaway. ¿Entonces, lo que éramos y lo que elegimos dónde se sostiene? Sin embargo ciertas ausencias duelen como si fueran la misma carnadura de nuestro ser. Falta el aire y el vacío se hace insoportable. No somos más que palabras, pero algo escrito, entonces, nos quema desde adentro. ¿Dónde estás?
Seis años después
Hacía tanto de la vida juntos que ya
el dos de enero caía de vuelta un martes
haciendo que la ceja de ella, asombrada, se alzara
como un limpiaparabrisas en la lluvia,
para que su tristeza empañada se fuera, y mostrase
el camino despejado que esperaba delante.
Hacía tanto de la vida juntos que una vez
empezó a nevar, parecía interminable;
por temor a que los copos la obligaran a cerrar
los párpados, los atajé con la mano, ellos
simulando no creer en aquella devoción de ojos,
me golpetearon la palma como mariposas.
Se había vuelto tan ajena toda novedad
que los enredos del sueño avergonzarían
cualquier hondura que el analista extrajese;
cuando mis labios soplaron la vela,
los suyos, aleteando desde mi hombro, buscaron
unirse a los míos, sin pensarlo siquiera.
Hacía tanto de la vida juntos que aquellas
rosas de papel hechas jirones ya no estaban,
y un bosque entero de abedules había crecido
junto a la pared, y de pura casualidad teníamos dinero,
y como lenguas sobre el mar, por treinta días,
el atardecer amenazó a Turquía con su furia.
Hacía tanto de la vida juntos, sin libros,
sillas ni enseres –sólo aquella vieja cama-
que el triángulo, antes de surgir,
había sido una perpendicular, la cabeza
de algún conocido cerniéndose sobre
dos puntos que se habían fusionado por amor.
Hacía tanto de la vida juntos que ella
y yo, con nuestras sombras unidas, habíamos compuesto
una puerta doble, una puerta que, aun si nos perdíamos
en el trabajo o el descanso, siempre estaba cerrada:
de algún modo sus hojas se abrieron y cruzamos
hacia al futuro, hacia la noche.
Six Years Later
So long had life together been that now
the second of January fell again
on Tuesday, making her astonished brow
lift like a windshield wiper in the rain,
so that her misty sadness cleared, and showed
a cloudless distance waiting up the road.
So long had life together been that once
the snow began to fall, it seemed unending;
that, lest the flakes should make her eyelids wince,
I’d shield them with my hand, and they, pretending
not to believe that cherishing of eyes,
would beat against my palm like butterflies.
So alien had all novelty become
that sleep’s entanglements would put to shame
whatever depths the analysts might plumb;
that when my lips blew out the candle flame,
her lips, fluttering from my shoulder, sought
to join my own, without another thought.
So long had life together been that all
that tattered brood of papered roses went,
and a whole birch grove grew upon the wall,
and we had money, by some accident,
and tonguelike on the sea, for thirty days,
the sunset threatened Turkey with its blaze.
So long had life together been without
books, chairs, utensils –only that ancient bed-
that the triangle, before it came about,
had been a perpendicular, the head
of some acquaintance hovering above
two points which had been coalesced by love.
So long had life together been that she
and I, with our joint shadows, had composed
a double door, a door which, even if we
were lost in work or sleep, was always closed:
somehow its halves were split and we went right
through them into the future, into night.
Joseph Brodsky (versión de Daniela Camozzi)
sábado, septiembre 06, 2008
La frase, histórica, hace referencia a soltar amarras, a tirar el lastre por la borda, en definitiva, a liberarse. Pero quemar también es, históricamente, señal de liberación en tanto, según dicen, el fuego todo lo purifica. La imagen de los sucesos de ayer en el partido de Morón, también se inscriben en una suerte de ritual: el del maltrato a los pasajeros en manos de la empresa concesionaria, el de una servicio decadente por décadas, el del crecimiento poblacional sin control, entre otros. Rituales éstos, que no lo son por definición, en tanto se trata de historias continuadas en el tiempo más que episodios de calendario religioso. Sin embargo, las llamas abrazando la formación parecían explicar otro tipo de fuego. Áquel que arde de manera latente todo el tiempo en la mansa ira del llamado pueblo. Ira y pueblo fueron los dos conceptos que los medios usaron hasta el cansancio para explicar los hechos ocurridos en el conurbano. Pero también, la elección de estas dos palabras dejaba en claro algo que parece formar parte del evangelio de la comunicación: primero que la ira, al margen de ser un pecado capital, no es respetuosa de las instituciones; segundo, que el pueblo, al menos en el imaginario que sostienen los medios, es bueno, trabajador y como se dice "la gente no hace este tipo de cosas", refiriéndose a quemar una formación de la deficitaria e incumplidora empresa TBA. La gente o el pueblo, pueden marchar con velas en las manos o acampar todos los meses para ver una estatua de yeso en San Cayetano, pero nunca prenderían fuego una formación de trenes. La violencia para los medios siempre es fogoneada por el diablo de la política. Por otro lado, las instituciones, que los propios medios de comunicación no se cansan de hostigar por corruptas, inoperantes, etc.; son eficientes y defensoras de la democracia cuando impulsan una ley a favor de liquar los pasivos de un medio periodístico que contrajo deudas por doquier y son mucho más democráticas cuando promueven ajustes a una ley que favorece el crecimiento monopólico de un multimedio. Ahí, en esos casos, nadie piensa que se atente contra la diversidad de opinión ni mucho menos contra la libertad de prensa.
Quemar las naves, entonces, puede significar otras cosas. Los móviles, los actores secretos, el armado, si lo hubo, de los hechos, las acusaciones por parte de la empresa TBA y el Gobierno, pueden leerse e interpretarse con más o menos justicia, de muchas maneras; no es este el lugar para semejante hermenéutica. Lo que Deshecho señala, rescata, por su caracter poético, es la imagen de esos trenes en llamas. No podemos dejar de recordar los autos incendiados a las afueras de París, acaso por gente que sufre la misma marginación que nuestros actores del conurbano.
En todo caso, ese fuego, arde desde hace mucho, muchas veces se agita como una pequeña brasa esperando el momento de crecer.
domingo, agosto 24, 2008
estas líneas fueron tomadas de una novela rechazada por la casta editorial Beatriz Viterbo. La castidad, en este caso, es mala consejera de la literatura o la de la escritura si prefieren. La castidad, justo en este asunto, es sinónimo de frigidez, de corrección, de hacer lo que mandan esos programas que prometen, desde la oficina de un departamento de Letras, cosas que nunca se ven, acaso porque sencillamente no existen ni en los hechos ni en las interpretaciones como hubiera pensado Nietzsche. Pero es claro, Beatriz Viterbo era el objeto de deseo de un ciego y eso no es bueno a la hora de leer. No por el ciego, clato está.
Un fragmento, entonces
"Un amigo me facilita la historia clínica de Dono y veo que un cáncer se lo está comiendo. Las idas y vueltas de un viajero incansable por el continente de la poesía del culo y las traiciones del partido, la doctrina y esa veintena de verdades que no sirven para nada. ¿Y si te escribo a tu bella París que esta historia se termina a cada instante? ¿Si te digo que cada paso y cada giro que puede tomar no es otra cosa que una prórroga barata para no alcanzar un final penoso y mucho más que eso, si agrego que todo lo escrito no llega a ser el mero epílogo de una historia que nunca empezó? Se trata sólo de finales, apéndices de una literatura en la sala de terapia intermedia. ¿Queda esperar el milagro, esperar el tiempo en que el César comience a gobernar? ¿Necesito argumentar algo más? ¿Es menester seguir dando testimonio como si fuera un evangelista de las letras? ¿Cuál es mi santo Grial? Vos en París. Hiciste bien, en aquellos años, cuando te fuiste. En cierta medida tuviste suerte y además encontraste tu lugar en el mundo. Como suele decirse: "lo políticamente correcto". Qué mejor que hablar desde allá y dar consejos que la distancia avala, sin que se sepa bien por qué, como buenos y mesurados. Dono se muere, Samantha es casi un fantasma, Enzo está ausente, y hasta el César parece sin fuerzas para hacerse cargo de aquello para lo que fue hecho. La historia, en punto muerto."
miércoles, agosto 06, 2008
Nuñez, autor del primer gol, se abraza con Pusineri. Estadio de Racing, Avellaneda
Independiente derrota, sobre la hora, 2 a 1 a Estudiantes de La Plata. Como sabemos, estos triunfos tienen un gustito doble: por su emotividad contenidad que explota de golpe, y porque sirven para forjar el temple de un equipo que, en este caso, empieza un nuevo camino esperanzado.
¡Vamos Rojo todavía!
jueves, julio 31, 2008
viernes, julio 25, 2008
Monra X fue un artista uruguayo, un songwriter. Se formó musicalmente de manera ecléctica reconociendo diversas y variadas fuentes. Se acercó al jazz y a la bossa, desde siempre fue amigo de escuchar las diferentes variaciones del folklore, nació siendo un rockero.
De los músicos uruguayos es el más porteño, y de los porteños, aquél donde se hacen presentes influencias mediterráneas. Los años que vivió en España, donde se vinculó con artistas de la talla de Kiko Veneno, dejaron en su lírica dos componentes que se evidencian de inmediato: una concepción de la canción tributaria de la factura de las melodías bellas y una idea de la lírica minimal; decir poco es decir mucho.
Cuando vuelve al Río de la Plata, se radica en Buenos Aires donde graba un disco junto a otro músico del off: Guair. El disco de Monra & Guair se llamó "Sendero luminoso" y se plasmó en el año 1999. Este material nunca vió la luz. Circuló por manos amigas despertando el cariño y la admiración.
Las canciones que lo componen fueron estrenadas en una serie de shows en un bar de San Telmo, hoy extinto, que se supo llamar "Sarajevo".
Fueron muy pocos los que disfrutaron de su música. Sin embargo, esa mínima expresión de público enaltece la obra breve y fugaz de este artista.
También es poco lo que hoy se sabe de él. Al parecer, según los rumores de algunos de sus allegados, Monra dejó la música para investigar otras prácticas de la intervención social, acaso en el nombre de su disco podamos leer una pista.
Lo que importa es que nos dejó su disco. Aquel secreto archivo de pequeñas orfebrerías musicales. En breve subiremos a este blog una muestra de su música.
Gracias, Monra X.
La cara del odio, la mentira, la impunidad, el paternalismo, la desigualdad, la injusticia, el orden natural.
lunes, julio 21, 2008
(fragmento de un texto escrito por Eduardo Aliverti que Deshecho rescató por su interesante lectura sobre el comportamiento, entre otros, de los Medios)
Lo que pasó el jueves no pasa en absolutamente ningún lugar de este mundo. Es válido empezar por ahí, porque sirve de referencia para el análisis global.
Que un vicepresidente vote en contra de su gobierno; que lo haga a seis meses de iniciado éste; que lo ejecute en una instancia crucial para la suerte de la fuerza que integra; que no sólo no haya tenido la ética de renunciar, sino que porte la amoralidad de decirle a su compañera de fórmula que aquí no ha pasado nada y que quiere seguir a su lado hasta el 2011; que el conjunto de los periodistas de la Patria Mediática, siempre horrorizados por la prostitución ideológica de “los políticos” y alucinados con Borocotó hasta ayer nomás, rescate casi sin eufemismos los huevos que tuvo Cobos... Borges y Groucho Marx hubieran quedado boquiabiertos. Haber cruzado este límite surrealista es la pauta de la monumentalidad de los errores del Gobierno y de la magnitud del enemigo. Dijo un funcionario kirchnerista: “La primera vez que tocamos intereses concretos del poder, del poder real, lo único que se nos ocurrió fue enfrentarlos con el bombo y la marcha peronista. Así que nos pasó lo que nos tenía que pasar”.
Nos resultó llamativa y casi perfecta la frase del funicionario K, quien por la factura de su idea, denota no ser un puro peronista. Es cierto, la marcha y el bombo, no alcanzan para espantar vampiros, mucho menos, para sacarse de encima casi dos siglos del formateo oligarca sobre las mentes del llamado; llamado por los del campo sobre todo: "pueblo". Porque, y esto lo sabían desde los románticos hasta Hitler: el pueblo siempre está.
martes, julio 15, 2008
sábado, julio 12, 2008
miércoles, julio 02, 2008
El gobierno quiere lo que el peronismo, en su doctrina, los ensayos de Perón, plantea: un imposible. La famosa "tercera posición" -¿será como la tercera vía?- "ni yankees ni marxistas" es un irrealizable. Cómo se articula a un comunista con un conservador dentro de un mismo arco político, dentro de un mismo movimiento, como pregonaba en general en sus charlas televisivas. La prueba de su marca de origen, la del movimiento, encuentra su correlato, su espejo, en la patética marcha de los pitucos, representada perfectamente en los recientes caserolazos. El peronismo habla de puja salariar pero a través de acuerdos intrínsecamentes improbables por su propia naturaleza. En los primeros días de este gobierno, oímos hablar de "pacto de la Moncloa" en versión nacional. Una manera de llevar a cabo la vieja "alianza de clases", pero con un nombre más globalizado. El resultado de este engendro, es el presente que vivimos. ¿Qué pasó con la mesa de negociación?
viernes, junio 27, 2008
“No te enrosques” es una expresión usada para recomendar a un amigo que deje de hacerse problemas por un asunto determinado. Es, sin dudas, equivalente a “no te hagas drama”. La idea de “rosca” también se usa en fútbol cuando se le pide, desde la tribuna, a un jugador que le dé mucho efecto a una pelota para que gire sobre su eje y dicho envío se vuelva difícil para los adversarios. “Rosca” también se usa como adjetivo para acompañar la palabra “política”, estamos en presencia de la conocida “rosca política”, la consabida trenza que se vuelve imprescindible para vivir en la realidad. También se usa “estar en la rosca” para dar idea de estar en un asunto cualquiera, pero con conocimiento de causa. Otra expresión importante es “dale rosca”, para significar darle fuerza a una acción. Variaciones como “rosquero” son usadas para calificar a alguien –casi siempre, de modo despectivo- que “anda metido en distintas prácticas”. Hablando de acciones, “rosquear” se utiliza para connotar una forma vernácula del famoso “hacer lobby” de los anglosajones.
Por su parte la rosca no es otra cosa que una serie espiralada de anillos alrededor de un cilindro. A través de estos anillos o guías, un objeto se desliza dentro de una superficie llamada “hembra”, pudiendo entrar o salir según la necesidad del momento, sea ajustar o desajustar un objeto en cuestión. No parece, a priori, que este ingenuo artefacto tenga las connotaciones que se le atribuyen de modo metafórico.
Lejos de los tornillos y las tuercas, pero cerca de las prácticas cotidianas, nosotros tenemos a nuestro Sr. Rosca. Pariente cercano del “militante”, puede, a veces, casi siempre, tratarse de la misma persona. El Sr. Rosca, sabe como atornillarse y por otro lado, atornillar a los demás. Un característica de los “rosca” es que siempre están en el medio de situaciones como si se tratara de operadores; ocupando espacios, muchas veces, de manera innecesaria. Un “rosca” siempre es hábil para moverse políticamente y desarrolla con el correr de los años, la capacidad de hacer lo que se conoce como “la plancha”. Estos seres que están por años en un cargo y no se mueven, sin ideas propias, sin pasiones a la vista, son en la mayoría de los casos “roscas”. Podemos decir que “rosquean” a cambio de estar en la “rosca” y; qué es estar en la rosca, sino estar en un lugar de paso. El rosquero deviene, inevitablemente, en una especie de aduanero, alguien que para entrar cobra entrada. Cultor de las relaciones y las conveniencias, el rosquero es el gestor, el facilitador, por excelencia.
Para rosquear como corresponde hace falta no demostrar una línea clara de pensamiento. No agitar demasiado el avispero. Se trata de estar, no de mover. Se trata de enroscar. En el campo de la gestión, el Sr. Rosca, se especializa en hacer barullo, contrariamente a lo que se entendería por llevar a cabo una política, es decir tener un plan a largo plazo, una estrategia, el “rosca” es el clásico “vendedor de humo”. Se desliza de un lado a otro de la rosca, pero jamás se saldrá de la guía. Rosquear es hablar por lo bajo. Es curtir pasillos. Es entender, que la vida pasa por los cafés, las colectoras, las salas de acuerdos.
miércoles, junio 25, 2008
Vengo de la militancia
Puede ser otra de esas marchas que fluyen por la avenida de Mayo para desembocar en la vieja Plaza, ahora llamada: "Plaza del amor". Puede ser otra tarde u otra noche. Se pueden ver banderas rojas flameando en el viento frío del invierno. Se pueden escuchar viejas consignas entonadas con melodías robadas de las gradas del fútbol. Puede que haya llovido o ser un soleado día de Mayo. Puede ser todo esto, y acaso lo es. Lo que sí, lo que de seguro vamos a encontrar, es al viejo militante. Nosotros, cerca nuestro, entre nuestros allegados, también tenemos uno. Se trata de esos señores que cultivaron la panza y que acarician la jubilación, mientras los domingos temprano van al kiosco a comprar Página 12. Nuestro militante, llega a la plaza porque parece que la historia prepara otro de sus reveses. El militante, con aire cansado y expresión curtida en su rostro, le muestra a otros militantes como él, que los años lo volvieron más cínico, más escéptico, y más sabio. Pero sobre todo, lo volvieron capaz de echarle en la cara a cualquier joven su currículum de viejo militante, sobreviviente de tantas batallas. Nuestro héroe, las vivió todas y siempre, cada vez, en sus anécdotas, se salva raspando de no haber engrosado la lista de los desaparecidos. Por eso dice con orgullo, como supo decir un ex funcionario, "vengo de la militancia", resumiendo con eso cualquier historia posible, pero por encima de todo, dejando claro que los protagonistas de la Historia no están para ser cuestionados. Nuestro héroe se junta con sus pares en la esquina cercana al Cabildo, lejos de los apretujones de los adolescentes, siente que su edad le permite ver mejor cómo se mueven los actores en la escena. Es que él ya no está para el fragor de los cuerpos. Nuestro militante sigue siendo aquel viejo cuadro que hoy es más veloz con la mente que con las piernas. En esa esquina charla de los secreteos políticos. Él, como sus pares, conoce la cocina del poder, aunque esté ahí, en esa esquina, y nadie en los círculos de influencia conozca su nombre y existencia. Él es como el soldado anónimo, el verdadero actor de la revolución que nunca llegó. Nuestro militante dice frases como “ese perro era monto y ahora trabaja para…” o “fulano es un bicho, era delegado pero se sentaba a negociar con la patronal”. Nuestro militante siempre tiene un amigo que tiene un primo que es conocido del chofer de tal o cual en el gobierno que le contó que los tipos iban a ir para atrás con el tema de los salarios y la inflación. “¡Qué bastardos!”, profiere con una sonrisa mientras uno de sus dedos años hurga en su barba cana. La tarde puede hacerse noche y la marcha convertirse, como otras veces, en un tour político por la avenida de Mayo. Nuestro militante siente que es hora de volverse a su casa para mirar la tele o escuchar ese disco de jazz que compró en la promoción del diario dominical. Con la desconcentración de la gente, se despide de sus amigos y se vuelve a casa con su hijo, un adolescente rockero que escucha cumbia y que no entiende nada del mundo. Su padre, claro, mientras soñaba con la revolución sólo alcanzó a regalarle un par de comics y un número de Mafalda, los que por supuesto su hijo nunca leyó. Vistos desde atrás parecen un viejo y un joven, curiosamente, vencidos los dos. Nosotros tenemos un militante cerca, un viejo militante. Al principio nos pensamos que era una especie de Che Guevara, un sobreviviente de una época de héroes con valores incorruptibles; así, el poder de sus historias. Hoy, después de tanto escucharlas, nos dimos cuenta, nos convencimos, que sólo es un señor gordo con barba.
lunes, junio 16, 2008
Espontáneos reunidos en la esquina de Av. Santa Fe y Callao
Una lástima, pero en nuestra redacción no recibimos el mismo mensaje de texto espontáneo que recibió en periodista Luis Majul, según lo afirmaban sus propias palabras en el programa de radio que conduce por La Red. Otros periodistas, de otros medios, sumados a la espontaneidad también acusaron recibo de estos mensajes, que invitaban desde sus textos a cacerolear como tantas veces, como siempre, ya es una costumbre y por lo tanto, una expresión espontánea. Los periodistas aman la espontaneidad y la contraponen todo el tiempo en sus discursos a los actos o expresiones que puedan ser organizados por algún partido político u organización civil. La oposición es curiosa cuando, en especial, son estos periodistas los que piden que se respeten las instituciones. También se emocionan al saber que en las esquinas de las grandes ciudades del país, los que agitan sus cacerolas son familias y más los conmueve que esas personas llegaron a darse cita en las calles de manera espontánea. Qué hay antes de la política sino la espontaneidad, se deben plantear nuestros amigos del cuarto poder. Nosotros no lo sabemos, pero qué hay de espontáneo en mandar una cadena de mensajes a periodistas. Otra pregunta podría ser por qué el producto de las organizaciones sociales puede estar viciado de ante mano o perder por su propio peso específico frente las manifestaciones espontáneas. Hay un terreno que se expande antes de que las sociedad se consideren así mismas como tales. Ese terreno es lo prepolítico y en esa tierra crece con fuerza el yuyo del odio a cualquier institución que se presuma histórica y mundana. La familia o la religión, se presentan como eternas y naturales, pero todos sabemos que no lo son. Mientras tanto la política de las familias es la no política y en esa virginidad –cuán virgen hay que ser para tener una camioneta 4x4- muchos se creen con derecho de arrobarse para sí el único derecho de vivir, de vivir bien, como Dios manda, en un country, protegido de todo aquello que no es espontáneo.
martes, junio 10, 2008
Cartón pintado
La escritura de Cucurto que según algunos críticos es una maravilla encontrada entre los desperdicios que dejó el menemismo, es para nosotros apenas el vago ejercicio de la pleitesía. Una textualidad que ama el exotismo, un realismo mágico cubierto del enchapado lumpen de los conventillos de La Boca.
Pensada desde el agrado de la mirada del otro, es un exotismo a la inversa. Reviste de oro el barro que los turistas pagan por ver lejos de sus países de origen. La operación es ideológica sin más vueltas que el disfraz que pretende vender el producto de cartoneros rescatados de la miseria por medio de un emprendimiento de esos que el capitalismo de hoy o su administración, para el tercer mundo, llama “microemprendimiento”. Alianza de clase entre escritores bondadosos que regalan cuentos y derechos de copia y un bonapartista grupo de pobres diseñados para Palermo Soho.
Cucurto sigue jugando a ser ese lindo negro que conjuga con inocencia las “chichis” y las frases de Martinez Estrada . En medio de ese cóctel de diccionario, las cosas y las palabras se acumulan sin más sentido que la impunidad del plebeyo en medio del carnaval. Y es ahí, en medio de la lluvia de espuma, donde se conforma un imaginario que sostiene al lectorado que quiere creer que es posible que exista una mezcla de Barry White cumbiero citando ideas de Deleuze.
Palabras perdidas
Una persona cercana a nuestra redacción nos decía que estaba leyendo textos actuales que recuperaban el léxico que otrora fue revolucionario. Nos preguntaba qué había pasado con aquellas palabras que decían cosas fuertes en los setentas y que hoy estaban proscriptas. Nos preguntamos a coro: “¿estará pensando en la palabra ‘cipayo’ por ejemplo?” Dijo que podría ser, que sí, que por qué no y luego agregó que por algo nos robaron esas palabras. No especificaba bien quién había sido el agente del hurto, pero todo parecía cerrar en una suerte de énfasis y compromiso, mientras se reivindicaba partidario de la administración actual.
Uno de nuestros colaboradores cuestionó que esa ausencia, la de determinadas palabras era una clara presencia de su valor de cambio; aún más, su falta no hacía otra cosa que confirmar su peso, incluso si las consideráramos demodés. Pero la duda surgió al instante. Nos pareció curioso pensar que nuestro interlocutor en un momento hablara de “conceptos” refiriéndose a las palabras revolucionarias de “aquellas época”, acaso dejando de lado el carácter histórico de la lengua. No pudimos dejar de pensar que esos “conceptos” permanecían “allí”, en el tiempo, como objetos congelados, a los cuales se los podía rescatar del olvido insuflando el nuevo aliento de los tiempos que corren. ¿Pero entonces la historia qué sentido tiene? No la historiografía, la historia como paso del tiempo. Si todo puede volver a ser válido, entonces Julio César habló en su época de los problemas actuales y el mundo y la civilización, han sido y serán como dice el tango, una mera porquería.
Nos quedamos coligiendo cómo esas palabras revolucionarias podían ser conjuradas por argucias conservadoras –destituir al tiempo de su carácter esencial- y nos sentidos atrapados en un oxímoron. Si las palabras constituyen nuestra actualidad; su ausencia no deja de ser menos productiva. Pensamos, entonces, que el “sentido” se produce muchas veces desde el vacío.
sábado, junio 07, 2008
sábado, mayo 31, 2008
Cuna del nunca acabar en cuestiones de sexo, la China milenaria se reedita en el siglo XXI en dos aspectos distintos entre sí, aunque no tanto. Primero, la China comunista hoy lidera el capitalismo mundial, paradoja de las paradojas. Segundo, lejos de la genuflexia, las mujeres chinas rompen los esquemas de las defensoras del género y sucumben frente a ciertos usos de la iconografía erótica occidental. Para muestra, las imágenes que siguen.

martes, mayo 27, 2008
La primera página del periódico del agro, La Nación del día 26 de mayo de 2008, muestra dos fotos y un título engañoso. No se trata de defender al gobierno, pero la foto de Cristina de espalda a los lectores y ubicada a la derecha de la foto -más grande- del acto del cambio, constituye una falta de respecto a la envestidura presidencial. Abajo la portada en cuestión.
domingo, mayo 25, 2008
Nadie se mueve, los actores están especulando, los del campo y los del gobierno, pero también los desechos políticos que se arriman, cuales cuervos, a ver si pueden ligar algún voto futuro: Carrio, De Narvaez, Ripoll, etc. Hay un gobierno que no es precisamente -para usar una metáfora ad hoc- trigo limpio; y, una alianza campera que es, cuando menos, lamentable. En este escenario, complejo y mezquino, se levanta el espejo de lo que articulamos como sociedad. Hay otros actores por fuera de esta parodia, pero son tan mínimos que no vale la pena ni mencionarlos. ¿En qué va a terminar esto nadie lo sabe? Buzzi, por ejemplo, hoy habló de "sangre" y por su parte, la presidenta, hizo esfuerzos por no mencionar el acto paralelo de la ciudad de Rosario. Otra pregunta: ¿la Patria, de quién es? Todos se la disputan como si se tratara de un santo grial.
Para terminar, el abanderado De Angelis, feliz y torpe títere de SRA, dice que la presidenta miente, pero él se olvida de mencionar que el 75% de la economía del campo está en "negro". Se olvida, asímismo, de señalar que las economías en negro no ayudan a desarticular la pobreza, ésa que el señala como uno de los lastres de esta sociedad. Eso sí, no se olvidaron de llevar a un curita conservador para que les diera la bendición.
jueves, mayo 22, 2008
martes, mayo 20, 2008
Por lo visto este blog infame necesita recursos sensibleros para lograr la atención de algún lector. Y qué payasada más grande que el melodrama de los enamorados. Jajaja!!! Patapum!!! Oeoeoeoe... Boeing!!! Brrrrr!!! Amiguitos... llegó Crosty. Lalalalala... Por lo menos alguien escribe algo... dejaron un post!!! Milagro!!! Fucking blog!!! Los amamos!!! Cómo le gustaría a Crosty... shhhhh... sorpresa...
Ladosur ediciones anuncia la salida de su reciente publicación: La mente sin límites, de Soho Takuan. Maestro zen, Takuan, reflexionó sobre el arte de la espada y el control de la mente, como si ambas tareas conformaran aspectos de una filosofía de vida. Parte de la obra de Takuan supo ver la luz en la colección Orientalia de la editorial Paidos. Hoy fuera de catálogo, es rescatado por Ladosur ediciones para todos los amantes del lejano Japón.
sábado, mayo 17, 2008
Ese es el mote de algún personaje televisivo que combina el imaginario rídiculo del payaso con la idea maléfica de un espíritu a la S. King en su novela "It". Los payasos, de por sí, suelen tener mala onda o bien son el centro de las burlas y las cachetadas. En su maquillaje se resume la sonrisa dibujada y el llanto. Ambas, expresiones que juntas no pueden menos que mover al desprecio o la lástima. Por otro lado, cuando a una persona se la llama "payaso", se le está faltando el respeto. No hay mucho más que analizar; y el que falta el respeto es un irrespetuoso. El calificativo "payaso" es discriminatorio. Otra veces, tildar de payaso a alguien no es otra cosa que un recurso cosificador. Despreciar al otro, "rebajarlo" a la estatura de payaso, es, sin vueltas, dejar las cosas tranquilas en el lugar donde no sólo no molestan sino donde las tenemos bajo control. Despreciar es una forma vil de construir nuestro propio espacio; un espacio ajeno a la autocrítica.
viernes, mayo 02, 2008
"Psicocisne" y otras abstracciones
Por Martín Kohan*Spinetta es ante todo el rockero de la abstracción. Sus letras tienden a ser crípticas. Bellas y crípticas. Su manera de cantarlas, no menos bella, acentúa ese efecto. Las letras de Spinetta trascienden incluso el juego elusivo de la figuración metafórica, porque las metáforas, aunque por analogía, aunque con desplazamientos, remiten todavía a algo, conservan en cierto modo el lastre de la designación. Y las letras de Spinetta se instalan a menudo en una especie de más allá (un "más allá"; por algo se insiste tanto en decir que Spinetta es "Dios"), más allá también de las metáforas, en esa dimensión de las palabras en la que importan ante todo en tanto que palabras (por algo se coincide tanto en el valor poético de las letras de Spinetta). "La cereza del zar", "Jugo de lúcuma", "Parvas", "Cristálida", "Psicocisne", "Oboi", "Ekathé", "Vidamí" no importan por lo que refieren , tampoco por lo que significan ; importan por lo que son .
Ahora bien, no es menos notorio en las letras de Spinetta que hay también una fabulosa capacidad para la captación de lo concreto. Una sensibilidad para el detalle, una mirada que se dirige con delicadeza a un mundo donde lo cotidiano se deja reconocer: Ana "sola en su cuarto" en "Ana no duerme", Laura con "su valija gris" en "Laura va", Cacho "con su caña y su portátil" en "Resumen porteño", la espera en "un andén en Acassuso" en "Entonces es como dar amor". Las palabras de Spinetta también saben tocar las cosas reales. Y en algunos casos, subrayan el gesto y se remiten al fulgor de un acontecimiento o a una circunstancia histórica. "Maribel se durmió", de Bajo Belgrano , está dedicado a las Madres de Plaza de Mayo; esa referencia permite reconocer la resonancia de las rondas en la palabra "carrousell" ("carrousell, sensación, de que con el alma nos ve mejor"). "La bengala perdida", de Tester de violencia , recupera el crimen de un hincha de fútbol en plena tribuna ("la bengala perdida se le posó allí donde se dice gol"). "Bosnia", de Spinetta y los Socios del Desierto , capta con estremecimiento lo que es o puede ser la guerra en el pavor del ataque aéreo ("algo se está cayendo / es ese cielo sobre Bosnia").
Recortadas sobre el horizonte más incorpóreo de la figuración abstracta y el puro vuelo poético, estas huellas de lo referencial adquieren en Spinetta una potencia que acaso no alcancen en las letras de denuncia, de consigna, de mensaje. Hay un impulso singular en esa escritura que se decide a interrogar lo real después de haberse afirmado en la autonomía de sus propias formas. Por eso posiblemente convenga inscribir en "Cuando el arte ataque" la cifra de una poética integral de Luis Alberto Spinetta.
* nota tomada de la revista ADN del diario La Nación, el Viernes 02.05.2008
Las vacas se volvieron sagradas, también en la Argentina. Aquel dicho famoso en boca de Minguito
"carne sobre carne", hablaba de manera alegórica del acceso al banquete nacional de las masas postergadas. Aquellas que con el primer peronismo se vieron participando de la carne, objeto privilegiado del deseo y metáfora de la distribución. Si bien es cierto que dicho acceso era por medio de una violación -la de la Coca Sarli- se trataba de un acceso al fin. También es cierto, que no se trataba de la primera violación en la historia vernácula; recordemos "El matadero" de Echeverria.Pero ahora el campo nos niega la carne: suben los precios, escasean los cortes; la carne se vuelve a conformar como un objeto extraño, para pocos. Los que acceden a un bife se topan con musculatura impenetrable para una dentadura humana. Tensas fibras pletóricas de anabólicos, las terneras parecen patovícas nerviosos. Hasta los pollos están estresados por pasar noches en vela, bajo el engaño de luces artificiales alimentándose a base de transgénicos. Estamos, lejos de las parrilas y cerca del horno.
Lo único que nos queda es admiran la carnalidad de Pampita. Cual cifra de renta perdida en manos de las patronales, su culo remeda los años dorados de la Pampa húmeda en donde los estacieros de la oligarquía daban de comer a sus vacas la mansa hierba de nuestra patria.
La originalidad es lo de menos. Nadie puede decir otra cosa. El sarlismo, hace años ganó las calles, y las colas partidas de sus vencidos, lloran sangre en los rincones metafísicos. Es que la reforma del 84 trajo, junto con la revolución moradista, la fumigación de los metafísicos. Así nomás es la cosa. En este panorama yermo y analítico, más de anal que otra cosa, asoma, cual menuda flor, la emisión radial de unos amigos. Dejamos a nuestros lectores, que no son más de tres o cuatro, la dirección digital para escuchar un programa de cultura y crítica, en un país donde huelgan los bifes de lomo.
El programa en cuestión se llama "Los restos del naufragio" y se emite todos los sábados de 17 a 19 en vivo. A su salud!
http://www.argentinaradioz.com.ar/
jueves, abril 17, 2008
El sábado 12 de mayo, en la revista ADN de La Nación –órgano de la “cultura”, si los hay- se publicó una nota de Mario Bellatín sobre la última novela de Kawabata, editorial Emecé. Cuando la leí tuve la sensación de haber leído antes esos párrafos. Por cuestiones de falta de tiempo no seguí mi indagatoria sobre los orígenes de esa sospecha. Unos días después, leyendo el blog de Link –amigo de Bellatín- me encuentro con una misiva del autor mexicano a nuestro profesor de Puán, donde le cuenta que La Nación no quiso publicar -al pie de su nota- una leyenda donde Bellatín decía que el texto fue elaborado con la técnica del “collage, copy/paste”. En esa misma misiva se aclara el origen de mis sospechas. Los párrafos que resonaban en mi memoria, efectivamente fueron escritos por Panesi, Schettini, entre otros, sobre la obra de Bellatín. Éste, por su parte, le confiesa a Link que lo único que hizo para ADN fue elegir párrafos de los críticos que escribieron sobre su obra y armar un texto más o menos coherente, con el cuidado eso sí, de reemplazar Bellatín por Kawabata. Lo peor de todo es que los títulos de las novelas de Bellatín no fueron cambiados, , no los cambió adrede, razón por la cual Kawabata publicó libros que nunca escribió. ¡Argentina está tan lejos de Japón¡
Se supone que quien trabaja en ADN y escribió la bajada de la nota, es una persona dedicada a leer internet, medios de todos lados, libros que le llegan de regalo a la redacción, puede ser. Lo que de seguro nunca leyó es a Mario Bellatín y ya que estamos dudamos también que sepa quién es Kawabata.
¿Qué seriedad puede tener entonces LALALA Nación? Algún crítico, posmoderno, justificará todo tomándolo a risa. Está bien, es válido. Pero también es legítimo pensar o criticar esto aduciendo la gravedad del hecho, que no es otra que la del estado de cosas que vivimos. No todo es Pierre Menard, en la vida o al menos no todo el tiempo y menos con La Nación.
jueves, abril 10, 2008
Paolo Rocca, presidente de Techint, salió a pedir la escupidera. Envió dos cartas, una de ellas dirigida a Cristina Fernández. En dicha misiva le pide que interceda ante el presidente venezolano, Hugo Chavez, en el contexto de la nacionalización de la empresa acerera venezolana, de la cual Techint tenía el 60% de las acciones. Rocca pidió que se defendiera el capital nacional. Un chiste si los hay. ¿Desde cuándo el capital tiene nación?
Resultó curioso ver al italiano hombre de acero, Rocca, romper su low profile, dando notas a los medios. Al parecer, esto le dolió. ¿Se irá por los caños?
sábado, abril 05, 2008
lunes, marzo 31, 2008
Las imágenes nos enamoran. Estamos en la era de la televisión en todos sus formas: qué es internet sino una televisión interactiva. Los medios por su parte, hacen de la imagen su nueva espada. A tal punto esto es así, que los periódicos desde hace más de una década han volcado su estética hacia el modelo visual de las revistas.

Foto gentileza diario Página 12 - 31 de marzo de 2008 (izquierda)
Los periódicos de hoy en día nada tienen que ven con los abigarrados papeles de principio de siglo XX. En nuestro presente gana el diseño y losFoto gentilieza diario Crítica (blanco y negro)
preceptos de la Bauhaus están más vivos que nunca. La fotografía se volvió protagonista y sus editores pesan tanto como los redactores. Se manda a la calle a los fotográfos en busca de una imagen que ilustre esa crónica que ya está escrita en la línea ideológica del diario.
Queremos en esta breve nota, nosotros también, ilustrar lo que decimos. Dos ejemplos: la maliciosa foto -especialmente elegida- del pasquín de Lanata, "Crítica" y la glamourosa imagen que rescatamos del Página 12 del día de la fecha. Porque la belleza mata, los cosméticos aplacan la ira o ¿tal vez la desatan?
martes, marzo 18, 2008
lunes, marzo 10, 2008
(Adelanto de la última novela de Esteban Zabaljauregui)
Lo cierto es que mis abuelos se ganaban la vida trabajando de bailarines en el Tabarís. Tenían una pareja de baile que se llamaba “Los Jardins”.
Por su parte, mi padre y mi madre, fueron unos jóvenes de los años sesenta: modernos e inexpertos. A mis tres años ellos ya estaban separados. La de ellos, pienso a veces, es la historia de dos jóvenes que se casan para escapar de sus respectivas casas, de sus respectivos padres. Lo que los golpeó, por decirlo de algún modo, fue el nacimiento de mi hija. Eso los transformó en abuelos. Podríamos decir que hay tres edades en la vida: los padres, los niños y los viejos. Éstos últimos son lo mismo.
Muy rápido me corté solo. Elegí una especie de existencia solitaria. Relativamente autista, digamos; o de un autismo razonable, para que no me molestaran, ni con exigencias, ni con proyecciones de sus deseos, y que yo tuviera que cumplirlos. Me di cuenta muy rápido que no debía crear problemas, que la estrategia de vida era pasar invisible, inadvertido, que si lo lograba iba a poder hacer más cosas. En cambio mi hermano mayor, que era el que hacía travesuras, el que rompía alfombras con tijeras y ese tipo de cosas, llamaba la atención y la atención que el atraía me daba a mí como un mayor espacio de libertad. Siempre sentí que la existencia de mi hermano, ese mundo de dos que formábamos, me garantizaba, que si por alguna razón todo en el mundo desaparecía, yo tendría a mi hermano para convivir en medio de la desolación. Un mundo de a dos donde él estaría para ser de una forma u otra mi reflejo, pero también mi diferencia.
Pero esa desolación era quizá anticipatoria. Mis padres se separan siendo yo muy niño. Entonces ese mundo del otro, del espejo, se concretiza, como si de pronto cayera en una isla como un naufrago. Mi padre, con el tiempo se vuelve a casar, él siempre se separa y se vuelve a casar. Tiene una gran capacidad para generar parejas y, seguramente, una idea muy peculiar del amor. Una idea más cerca del consumo del amor, de un amor ultramoderno, de supermercado. Mi madre, por su lado, hace lo mismo. Y cada uno por el suyo, vuelve a tener hijos. Ya mayor, mi padre se vuelve a separar y se vuelve a casar, de ese matrimonio tiene una última hija. El resultado es que todo es un gran lío. Descubrí que tenía hermanos, aun sabiendo que ya los tenía y como eran y son bastantes me gusta la idea de que siempre quede algo, ahí, desconocido, que en algún momento se me va a revelar. Aunque pensándolo de otra manera, todo depende de la eterna juventud de mi padre. Mi padre, como macho cabrío, como perenne reproductor, como inagotable proveedor de bienes. Siempre viril, siempre turgente.
Frente a esta vorágine de la fecundidad y de los lazos familiares mi cuarto era el único lugar parecido a un refugio. El espacio donde poder tomar un respiro y donde el tiempo podía cobrar una dimensión más íntima. Ahí leía, dibujaba. Mi padre me sacaba, rompiendo esa armonía, cuando nos venía a buscar los fines de semana, a mi hermano y a mí. Los fines de semana, como si fuéramos presos. Eran salidas donde jugábamos en la plaza, donde desarrollábamos actividades masculinas, y las cuales, al cabo de un rato de fingida aceptación, abandonaba alegando que estaba fatigado. Por supuesto recibía toda clase de insultos que hoy, entiendo justificados.
domingo, marzo 02, 2008
Apuntes sobre el asunto Bolivia Construcciones
Un fantasma recorre el desprolijo trazado de las calles del Bajo Flores. Ese fantasma no es otro que el revuelo producido por el radical debate que encendió la premiación y el castigo de la novela Bolivia Construcciones, triunfadora del concurso La Nación-Sudamericana, excomulgada luego por plagiadora de la novela Nada de Carmen Laforet.
Como sabemos, la historia de la toma de posiciones en nuestra patria nunca aprendió a contar hasta tres. Así, todo debate se dirimió siempre entre quienes estaban a favor o en contra: Federales o Unitarios, Azules o Colorados, Radicales o Peronistas, estatistas o privatistas. En el caso que nos toca, aquellas antiguas dualidades se convierten en a favor de Bolivia Construcciones o del lado de su defenestración.
Hasta hace muy poco, los bolivianos del sur de la ciudad, pasaban sus días acunados por la cadencia de la cumbia villera o sacudidos por las disputas territoriales de los narcos.
Hoy, en cambio, están conmocionados por un debate que los toca de cerca. No, no se trata de la discusión respecto de un digno planeamiento urbano para el Bajo Flores, ni de una esperada intervención del Estado en materia de seguridad para esa castigada barriada, mucho menos, la conmoción se debe a que las virtudes del plan económico del presente gobierno, no terminan de pulverizar la famosa brecha de la desigualdad social.
No, lo que les sucede, lo que les acaece, es el debate –que los tiene de referente si es que hay algo fuera del discurso– en el cual los intelectuales de la carrera de Letras y sus sucedáneos –suplementos literarios, programas especializados, etc.- no dejan de dispararse de una vereda a la otra de sus ideas, remedando a la manera de una sutil cita, la vida cotidiana de los sujetos que la ficción en cuestión (Bolivia…) quiere “(re)construir”.
Esto, fiel a la tradición bipolar mencionada líneas atrás, dispone un juego de dos escenarios que podrían multiplicarse en espejo varias veces: la ficción y la realidad, los que están a favor o en contra, los premios y los castigos, los originales y las copias, los intelectuales y el pueblo, lo alto y lo bajo, los críticos y la crítica, etc., etc.
Lo cierto es que en los pasillos de la villa que Aira supo entrever como un arbolito de navidad en su novela La villa, los bolivianos cambiaron sus cds truchos de cumbia villera por otros de música contemporánea y hasta apagaron sus televisores para salir corriendo a conseguir, como sea, el material bibliográfico donde encontrar una salida al complejo berejenal teórico en el que se encontraron o se sintieron puestos.
En un salvavidas terórico, Elsa Drucaroff (profesora de Letras) les propone (a los habitantes de la ficción-realidad del Bajo Flores) que podrían empezar con textos del grupo Bajtín.
Porque la historia tiene vueltas que suelen ser insospechadas ¿quién iba a decir que un debate entre intelectuales, en principio un mero rumoreo académico, se iba a transformar en este estado prerrevolucionario que se respira en el aire como en las vísperas del famoso octubre rojo?
Convencidos de que la cercana revolución se amasa en los calurosos debates nunca exentos de sesudos intercambios de ideas, los bolivianos se empapan con la teoría literaria del siglo XX y se plantean por ejemplo “qué es la intertextualidad y cuáles pueden ser sus alcances”, se animan a pensar “qué es un autor” y se trasnochan dilucidando de qué manera el territorio de la literatura debe estar a salvo de los alcance de lo que Panesi llamaría una lectura legalista sobre la producción literaria.
A la que los bolivianos agregan: “si acordamos con Panesi que la primera lectura del jurado sobre Bolivia Construcciones fue literaria y la segunda fue jurídica, por lo menos debería haberse leído la novela una tercera vez”.
Sugerencia para ser tenida en cuenta, sin embargo, los bolivianos saben que viviendo en un país de lógica binaria una tercera lectura es casi improbable.
Mientras tanto, en los pasillos de la facultad de Letras crece el amargo rencor de las capillas. Unos y otros, siempre en parejitas, se disputan las verdades, las ponencias, las aguantadas de parada, para ver quién, de qué manera, se queda con el reino un poco más de tiempo. Cada vez que aparece un paper polémico y en él se lee un halago, todos sabemos que detrás de esa flor puede aparecer un cuchillo como aquel que analizó Martinez Estrada.
























