lunes, marzo 02, 2009

Mejor que decir es interpretar

Lo de Carrió superó a lo de Susi. Con los últimos cartuchos que le quedan para tratar de ganar adeptos a su delirante curso político, la vaca rubia, salió a defender a la otra vaca rubia, diciendo con ese tono cansado que cultivó en el tiempo reciente, propio de Sulma Faiad, que lo que quizo de decir Susana Gimenez, no fue lo que dijo, lo que todos oímos, sino otra cosa, cosa que sólo ella, lectora de oráculos, supo leer.

miércoles, febrero 18, 2009

Gestión cultural

Tuve la oportunidad de ir a ver una obra de teatro en la Ciudad Puaj Cultural Konex. Le dije a mi pareja "para mí gestión cultural es que este lugar vuelva a ser una fábrica". Le recordé la anécdota de un famoso director de teatro que tuve de profesor en una diplomatura, precisamente, en Gestión Cultural. Este profesor nos contó que una vez hubo una intrevención artística en Konex que se trataba de restos de materiales de construcción disperdigados por el suelo. En otra parte de la ciudad Konex, unos obreros -de verdad- realizaban refacciones. El problema ocurrió cuando varias veces los obreros limpiaron la obra después de una jornada de trabajo y hubo que explicarles que esos escombros eran arte y que los escombros que ellos producían, no. Moraleja para aquel artista dijo el profesor: sin fricción no hay efecto artístico. De lo que se desprenden dos conclusiones: una, Brecht ya lo sabía; dos, el arte siempre es efecto, procedimiento.

jueves, febrero 12, 2009


Con nuestros puños en alto, seguimos publicando a pesar de la crisis internacional.
Nuevo lanzamiento de LADOSUR EDICIONES

LADOSUR EDICIONES / FICHA DE NOVEDAD ENERO DE 2009

TITULO: TRES OBRAS PARA DESESPERAR. MATRIMONIO. POBRE CRISTO. DOS CIRUJAS
AUTOR: DANIEL GUEBEL
GENERO: TEATRO
COLECCIÓN: PEQUEÑO SALTAMONTES
PRECIO PVP: $ 28.00
ISBN: 978‐987‐20402‐9‐1


RESEÑA

En Tres obras para desesperar los parlamentos se lanzan con ferocidad. El
otro siempre es un blanco para herir con la violencia del sentido y la
voz es un acto que arrasa con todo. Nadie es dueño de sus palabras.
Vanguardia y realismo, abollados en un cesto para papeles viejos.
Matrimonio, cuando el discurso del amor se parece a caminar en una cinta
sinfín.
Pobre Cristo, la salvación, a veces, es un trámite mal hecho o
inconcluso.
Dos cirujas se confiesan amores y fantasías, en un espacio impreciso
entre la cultura y la barbarie. La amistad se vuelve un objeto que nadie
quiere tener entre las manos.
Cada una de estas obras clava sus colmillos en la materia del tiempo,
pero juntas componen un libro que no es una trilogía sino tres golpes
certeros en un estado de ánimo.

jueves, enero 01, 2009

espectaculos

Miércoles, 31 de Diciembre de 2008 / Página 12

LITERATURA › LA INTERRUPCION DE UNA LINEA DE SUBSIDIOS PARA EDITORIALES

La última cruzada contra los libros

Los sellos independientes reclaman por la eliminación de un programa del gobierno porteño que estimulaba mayor riesgo creativo e intelectual que el de los títulos comerciales. “Ayudaba a crear nuevos nichos de mercado”, explican.

Por Silvina Friera

El año no termina con buenas noticias para los editores independientes. Hay malestar, preocupación y una indignación, contenida con vanas promesas, que ahora estalló. En una carta pública, la asociación de Editores Independientes de la Argentina por la Diversidad Bibliográfica (Edinar) rechaza la eliminación por parte del gobierno de la ciudad de los subsidios al sector editorial que se venían otorgando en los últimos años a través de la Dirección General de Industrias Culturales, hoy convertida en Dirección General de Industrias Creativas, a cargo de Alejandra Ungaro. “Además de otras políticas públicas culturales, los programas de subsidios a la edición fueron las que mejores resultados tuvieron. Con un aporte económico estatal muy moderado (se cubría del 50 al 70 por ciento de los proyectos con un tope de 30.000 pesos por proyecto), se lograron excelentes resultados, fundamentalmente porque estimularon apuestas con mayor riesgo creativo e intelectual que las que cuentan con la garantía de la comercialización regular –explica la entidad–. Esto ayudó a que se crearan nuevos nichos de mercado antes inexplorados, que se lanzaran nuevos autores argentinos, que se introdujeran en el país a través de compra de derechos y traducciones valiosas obras extranjeras, que los libros argentinos encontraran nuevos mercados en el mundo a través de los viajes de los editores a las ferias internacionales.”

Edgardo Russo, de la editorial El Cuenco de Plata, advierte que la eliminación de los subsidios es “sin duda grave” y por lo demás “discriminatoria” en cuanto al campo editorial, “ya que otras industrias culturales, como las dedicadas a medios audiovisuales y discográficas, aparentemente siguen obteniéndolos”. El plan de subsidios a las industrias culturales, que había sido formalmente aprobado por la Legislatura porteña en el año 2003 –recuerda Ru-sso a Página/12– fue manejado “con absoluta transparencia por las gestiones anteriores y permitió la realización de proyectos que sin contar con dicha ayuda hubiesen sido imposibles o cuanto menos arduos o dificultosos de emprender”. Russo aclara que “los subsidios nunca fueron entregados a dedo, sino que había que concursar y presentar proyectos detallados y fundados”. Constanza Brunet advierte que para una editorial pequeña como Marea, que publica un promedio de diez títulos al año, tener la posibilidad de una ayuda económica para sacar dos o tres títulos más al año representa un porcentaje muy grande de la producción. “En una editorial de estas dimensiones y con objetivos culturales, no hay acumulación de capital, por lo tanto, son difíciles también los proyectos que impliquen una inversión extra como viajes a ferias en el exterior, compra de derechos para traducción, pago de anticipo de derechos de autor, proyectos de asociación con otros editores pequeños. Todo eso financiaba las distintas líneas del subsidio –subraya Brunet–. Durante el 2008 nuestro objetivo era anotarnos en la línea de participación de ferias en el exterior y conseguir ayuda para viajar a la feria de Frankfurt, que es muy costosa. Nuestra idea era aprovechar la perspectiva de Frankfurt 2010 y estar presente dos años antes, que es el tiempo con el que los editores alemanes y de otros países compran derechos para traducción.”

Gracias a los subsidios que recibió El Cuenco de Plata, que ha ganado alternativamente, durante los cuatro años de la gestión anterior, los subsidios a la producción y a la traducción (el reglamento establecía que una editorial no podía presentarse dos años consecutivos en la misma categoría), la editorial pudo llevar adelante proyectos como El libertino erudito, una colección de clásicos raros de la filosofía, con traducciones cuidadosamente anotadas y prologadas por especialistas de textos filosóficos heterodoxos prácticamente inhallables en lengua española. Los siete títulos publicados han sido beneficiados por los subsidios. El primero fue Carta sobre los ciegos para uso de los que ven, de Diderot, traducido por Silvio Mattoni, y el último Los maravillosos secretos de la naturaleza, de Giulio Cesare Vanini, traducido por Fernando Bohr. “A causa de la interrupción de los subsidios, la colección se encuentra suspendida –admite Russo–, si bien estaban proyectados importantes títulos de David Hume, John Locke, Voltaire y Hobbes, entre otros.” La amargura aumenta cuando Russo enumera otros libros que publicó gracias a esos subsidios, como obras de la nueva narrativa argentina, El novio, de Enrique Butti, o Una puta mierda, de Patricio Pron, autor que posteriormente fue distinguido con el importante premio Jaen de Novela 2008, en España. “Hay una obra cuya traducción hubiese sido impensable sin los subsidios: Destinos personales. La era de la colonización de las conciencias, de Remo Bodei, para cuya contratación medió personalmente el autor con el sello Feltrinelli.”

A través de los subsidios que recibió Marea, la editorial publicó uno de sus caballitos de batalla, De Ernesto al Che, de Calica Ferrer, en inglés, con una tirada de 2000 ejemplares. Además de la venta en Argentina, fundamentalmente a turistas, los derechos del libro se vendieron a once países. “Del mismo título también publicamos una edición de bolsillo y abrimos una nueva colección, lo que abrió un nuevo mercado para Marea, el de los libros pocket más económicos –precisa Brunet–. Ambos proyectos, por lo costoso de la traducción al inglés y por lo arriesgado para una editorial chica de diversificar el mercado, no los hubiéramos hecho sin el apoyo de los subsidios. También obtuvimos ayuda para pagar anticipos de derechos de autor, que en el caso de Marea son importantes ya que la mayor parte de los libros implican un largo tiempo de investigación periodística.” Para muestra, basta un par de títulos: De vuelta a casa. Historias de hijos y nietos restituidos, de Analía Argento; Crónicas desde la frontera, de Cristina Civale y Daños colaterales. Papeleras, contaminación y resistencia en el río Uruguay, de Verónica Toller, que se publica en enero.

Ediciones de la Flor, Entropía, Ediciones del Dock, Corregidor, Bajo la Luna, Beatriz Viterbo, Mansalva, Editorial Biblos, Paradiso, Prometeo, Leviatán, Letranómada, Vox, Tantalia, Siesta, La Crujía y La Marca editora, entre otras que integran Edinar, plantean en la carta que la campaña eleccionaria de Macri se basó en la premisa de la transparencia de los gastos, las compras y el uso de los recursos estatales. “¿A qué se destinaron entonces los fondos que ya habían sido asignados en el presupuesto 2008 al FondoBA?”, se preguntan los editores. “Obviamente no recibimos la menor explicación al respecto”, responde Russo. Brunet agrega que durante todo el año los miembros de la Edinar tuvieron contactos informales con funcionarios de la Dirección General de Industrias Creativas, a cargo de Alejandra Ungaro. “Siempre nos aseguraron que los subsidios continuarían. En el mes de septiembre, cuando ya era evidente que los subsidios no llegaban, enviamos una carta formal a Ungaro y le pedimos una reunión. La reunión nunca nos la dio y nos respondió con otra carta. Allí, por una parte justifica la decisión de derivar fondos para otras áreas (habla de enfocarse en la venta y no en la producción).”

Sebastián Nojovich, coordinador del programa Opción Libros, dice a Página/12 que el subsidio no se eliminó sino que se reformuló. “Desde principio de año y con las restricciones presupuestarias que hubo, decidimos hacer una evaluación de los subsidios destinados en su mayoría a la producción de libros. El desafío para las editoriales independientes es ganar visibilidad y tener un valor claro frente a los lectores. A las editoriales les resulta difícil llegar a las librerías y en ese marco, resulta fundamental trabajar sobre la creación de valor de estos sellos”, señala Nojovich. ¿Y los 120 mil pesos que ya habían sido asignados en el presupuesto 2008 al FondoBA? “La plata que no se gasta del Presupuesto se pierde”, responde Nojovich, que aún no sabe cuál será el monto de los “nuevos” subsidios ni cuándo se implementarán.

miércoles, diciembre 31, 2008

Amigos lectores: Feliz 2009

Gone with the wind

En 1934 se filmó la película que da título a esta nota. En una escena que las antologías glorifican, Scarlet dice algo así como que va a mentir, robar o hacer lo que tenga que hacer pero que le jura a Dios que no pasará hambre nunca más. Bueno, años después los "americanos" entraban en la Segunda Guerra Mundial la que, según dicen, fue la que sacó definitivamente a EEUU de la crisis económica que arrastraba desde la famosa crisis del 29. La frase de Scarlet, pasó como mera ficción, pero hoy cuando la vi en uno de esos resúmenes de fin de año que suelen armarse para pasar el tiempo antes de que lleguen las doce, entendí que esa película emblemática, encerraba en sí, más que una promesa, lleva en sí el sentido de un programa político.

Hoy, en la franja de Gaza, arden, mueren niños, familias enteras, los armamentos que pueden matar una oveja en un subte, se equivocan de golpe y hunden un barco de ayuda humanitaria. Como en la película, a los errores se los lleva el viento. La administración Clinton en su momento también bajó un tren en alguna zona de los Balcanes, era un tren la Cruz Roja. Las mismas armas especiales, se equivocan sin querer.

Sin embargo, la promesa de Scarlet, pugna por aferrarse ante los embates del viento. Procurar que la tempestad no se lleve los negocios de una cultura de negocios, en Medio de ese ápice en el borde Israel, duele, que Scarlet levante el puño crispado de una joven histérica del Sur, furiosa porque el mundo se mueve y ella quiere comer.

lunes, diciembre 29, 2008

Ahora sí, descorchen en paz...

viernes, diciembre 26, 2008

Día de la independencia


En primera persona, porque así me lo pedís, Miguel Villafañe, responsable de Santiago Arcos editora: me llamo Esteban Zabaljauregui y recién hoy leo tus opiniones en este blog de una nota publicada tiempo atrás. Antes que nada, gracias por escribir. Volviendo a la primera persona: hubieras sabido quien soy si la revista Ñ, la que publicó tu nota sobre políticas culturales, hubiera publicado mi respuesta a la tuya. Lamentablemente, Aulicino, no la publicó, tendrá sus razones. Lo cierto, es que como soy verdaderamente independiente, casi no existo, la publiqué en mi blog. Por otro lado, como vanguardista que soy, “qué importa quién habla” o algo así citaba Foucault, entendí que el nombre estaba por debajo del debate: qué iluso fui. Sobre tu nota: lamento haber torcido el sentido de tus ideas por medio de un sistema –entiendo que mal intencionado- de citas enrevesadas. Los que no tenemos argumentos, nos dedicamos a difamar. Qué le vas a hacer, este mundo no tiene arreglo.

Ahora bien, respondiendo a tus comentarios. Sobre estas frases tuyas, cito como puedo: “la importación de lecturas y de valor agregado desde España en particular a la Argentina que produce un fenómeno de saturación el las librerías donde el libro producido aquí (sobre todo de las editoriales chicas)pasa casi desapercibido” y esta otra: “le propongo al autor de la nota que lo verifique, otro ejercicio es estudiar qué pasó con INTERZONA y qué va a suceder con varios sellos independientes durante los próximos años sino se comienza a debatir el rol del Estado como protector de las industrias culturales)”; opino lo siguiente: yo tengo una editorial llamada Ladosur ediciones, que más que independiente, depende en mí en todo lo que puedo hacer para que siga viviendo. Esto es, no dependo de las billeteras de señores que un día se cansan y adiós Interzona. Dependo sólo de mí y de lo que pueda vender. Ah, una vez gané un subsidio del plan del CMD. Te cuento, que publiqué títulos muy independientes que, oh paradoja del mercado, no encontraron el favor popular. Como además fui librero muchos años, muchas navidades, muchos días del niño, sabía que esos libros “independientes” no se iban a vender, conozco hasta dónde llega mi gente, sin embargo los edité. Miguel: ¿esto me da el título de editor independiente? Quién lo sabe.

Miguel: el problema de saber si soy o no un editor independiente no es sólo un problema que deba tratar con mi analista. El problema de esa definición es que es un imposible, por no decir: una argucia sin sentido o un mero anacronismo. Es una apelación a algo que nadie cree. Es una invención por oposición a una cuestión de mercado: la concentración. La otra palabra que conforma este rosario cool es “bibliodiversidad”. Bueno, uno es tonto, pero no tanto como dejarse engañar con esos dos espejos de colores. Ambas palabras cobrar un valor dentro de un espacio de construcción de poder y hegemonías. No hay independencia que valga, por ejemplo, desde el momento en que las revistas culturales reproducen timoratamente los designios del campo cultural, respetando a raja tabla, las modas y lo llamado “correctamente político”. Te invito a recordar qué pasó con el programa Opción libros de la era Telerman, dirigido por una colaboradora de Viñas. Más allá de las buenas intenciones, el programa se deshizo en el mercado que conforman muchos de esos libreros de la calle Corrientes que cuando les conviene apelan a la palabra independiente, para pedir los favores de las administraciones de turno. Recuerdo, que cuándo quise saber cuáles eran los recursos para llevar adelante este programa que te menciono, la respuesta que obtuve fue que esa información no me la podían dar. ¿Se trataba de una política de Estado en tiempos de guerra? “Y mis impuestos a dónde van”, pensé como buen liberal. ¿Y la libertad de prensa? ¿Y la independencia?

Me temo que la independencia es una palabra que suena bien en las películas americanas que reflejan o producen las propias pesadillas del sueño americano. Felices sueños.

miércoles, diciembre 17, 2008

Desesperen: teatro de Guebel

A pesar de todo, Ladosur ediciones presentó otro libro "Tres obras para desesperar", de Daniel Guebel. Dramaturgia al servicio de la ansiedad y el absurdo.
En las fotos que siguen encuentren al editor responsable.

La gente linda de Palermo Soja

Guebel y Quintín

martes, diciembre 16, 2008

La letra con sangre...

Es increible lo tarde que uno puede aprender las cosas. Con mis cuarenta y dos años cumplidos hace poco más de un mes, recién hoy me entero de que iba aquél viejo dicho que se inicia con las palabras que titulan esta nota. Hoy presenté un libro de mi editorial en la librería Eterna Decadencia. Mis libros no estaban porque el imprentero no me los dio a tiempo, parece mentira. Sin embargo, esto no fue obstáculo suficiente, porque mi autor presentaba otra obra suya publicada por la mencionada editorial de la librería en cuestión. Las cosas salieron adelante. Se presentó el de Eterna Decadencia y se anunció la pronta salida del mío. Lo que hoy me terminó de caer, cual ficha, era a qué se parecía la coqueta instalación de la librería. Sí, de pronto, lo vi con claridad: se parecía, más bien remedaba, a una estancia de la Patagonia. Até cabos. El dueño de la editorial-librería es heredero de una familia con grandes extensiones de tierra en nuestro bien amado Sur; familia que además regentea una cadena de supermercados que se reparten a la largo de la Patagonia. Supe, de golpe, que ese emprendimiento cultural, estaba financiado por la última avanzada del roquismo en el siglo XXI, roquismo que está más vivo de lo que creemos. La letra con sangre entra.

sábado, diciembre 13, 2008

Frutas de fin de año: un regalo para la boca

La empresa comunista: eso dicen

Saramago dice ser un “comunista hormonal” y eso no me dice nada hoy por hoy. Hace unos días comencé a trabajar en una empresa que dicen “es comunista”, al menos en su remoto origen, pero lo cierto es que tiene más marketing y recursos humanos que las más cerradas de las capillas capitalistas. Claro, no es que quiera redundar en esa lógica de que los extremos se tocan como diría Doña Rosa. ¿Cuáles son los extremos? ¿Qué es un extremo? ¿Qué es tocarse? Podrían ser preguntas para que Doña Rosa se haga, pero sé que la dona nunca se las va a ser: sería atentar contra su propio dasein. La cuestión es que me hallo inmerso en una maraña de mails diarios, hablando de estructuras de trabajo. ¿Vieron? Eso que le endilgaban al comunismo soviético, eso de ser burocrático, pesado; eso, no está lejos de las empresas capitalistas que tenemos. En la maraña que menciono se encuentra un mágico y antropológico sistema de control puesto en acción por los propios empleados que internalizan, con mucha fe y nada de meditación, las mutaciones del antiguo panóptico. No hace falta un tipo en una torre mirando a todos los presos, si entre nosotros nos podemos controlar mejor. La frase más escuchada es “mandamelo con copia a mí”. Sí, el genio de los programas de correos inventó dos funciones brillantes: la copia abierta, para demostrar sinceridad y espíritu gregario; y la copia oculta, para operar de modo secreto, en el más claro plan delator. Así, un mero programa de computadora, se convierte en un programa de gestión laboral, de relaciones laborales, de mecanismo de control. El genio que lo inventó, justificará ingenuamente las bondades del sistema, bondades llamadas “utilidades del sistemas”, sistemas que la gente conoce como “utilitarios”. Y acá hay algo interesante: ¿qué puede tener de malo, de perverso, un útil? Lo utilitario, en clave de útil, remite al universo escolar donde la regla, el lápiz, el cuaderno, eran llamados –al menos en nuestro país- “útiles”. ¿Qué puede tener de malo una regla salvo que se la utilice para atizar los dedos de un estudiante? Pero cómo es que derivé de Saramago hasta la paranoia de los mecanismos de control y sus instrumentos de castigo. No lo sé. ¿El lector encontrará una línea argumentativa? ¿Es este un problema que debe afectarme para seguir escribiendo? Qué sé yo. Lo cierto es que “utilidad”, es también un sinónimo de “ganancia”, de renta. La línea: Saramago, controles de trabajo, capitalismo versus comunismo, elementos de castigo, ganancia, parece tener cierta relación. Al menos, son palabras que se empiezan a juntar en esta página y, en especial, dentro de cierto conjunto, que como tantos otros, no deja de ser arbitrario, pero coherente mientras funcione internamente. Saramago hace culto de su rictus, de su cara de Saramargo. ¿Por qué? Porque hay un mandato pueril que dice que ser comunista es ser serio, grave. Los problemas del mundo no son joda. Bueno, no son joda, eso es cierto. Sin embargo, mientras Saramago encontraba la llave del éxito que lo llevó a una plácida estancia en la isla de Lanzarote y acariciar todos los meses la abultada cifra de su cuenta bancaria, yo me hunde en el laberinto de los correos con copia. Esos correos que componen una novela epistolar por demás tediosa, casi una cifra de lo que puede imaginarse como un castigo en el averno. Nadie, ningún lector, podría, soportaría leer ese horror vacuo de mail uno detrás de otro. Sade, comparado con esa escritura, es un inocente libro de cocina. La pesadez de la delación continua y la nada en su forma más acabada y concreta ¿no parecen la encarnación del horror per se? Si el tedio en Kakfa es la figura del espanto y la nada, los correos internos de las organizaciones son su proyección más veraz. Por eso siempre pienso que Kakfa era un realista más que un vanguardista. Últimamente escuché la frase, tan usada en las colas de las películas de cine, “una ficción basada en hechos reales”. Hoy me convenzo que la lógica es a la inversa: “un hecho real basado en una ficción”. Ya sé: está de moda decir que la ficción produce realidad. Es cierto. ¿Pero hasta qué punto conocemos los alcances de eso que nos parece, hoy por hoy, evidente? Yo creo que no mensuramos la verdadera espesura; desconocemos los límites de ese fondeo. El entramado ficcional se convierte en lo único real, no hay otro relato que esa vida entre paredes de personas que se convencen cada día de que el rol que juegan es real. Por lo tanto, ¿de qué sirve escribir una novela para denunciar, para contarle al mundo el horror de una estafa, si en nuestros papeles diarios no vivimos más que en una ficción? Denunciar por fuera de qué a quién. Sin duda hay un “afuera”, ficcional o no. Ese “afuera” es el que legitima la ficción. Un compañero de mi trabajo nuevo, el de la empresa comunista, me dijo que el primer año que trabajo, no hacía dos meses que había ingresado, en la fiesta de fin de año, se gano un premio sorteado: “un viaje a Buzios”. Comunismo y turismo, pensé. Claro, el turismo también es una cara de la administración: basta con ver esos “paquetes” que venden las agencias de viajes para entender que el “tiempo es dinero” y que dos días en París, medio, en Bruselas, dos en Berlín, etc., son el ejercicio más parecido a la felicidad que tenemos. Pero acá también hay una afuera: están los que dicen “yo no viajo en tour, me organizo solo”.


continuará...


viernes, noviembre 28, 2008

Estética de lo deshecho

Este collage reune tapas de la revista "El interpretador". Dicen que el collage lo armó Padro Mairal. Aquí la imagen.


miércoles, noviembre 26, 2008

Regreso

Hoy: Minas

Carne sobre carne

lunes, noviembre 24, 2008

Au revoir!

Un día las cosas no cierran como lo hacen habitualmente y sin mayores alardes decidimos tomarnos unas merecidas vacaciones. Nuestras estadísticas demuestran que casi no tenemos lectores y, cual editor de Interzona, preferimos bajar la cortina. Nos quedan pendientes muchas cosas. Entre ellas, honrar aquella frase que decía que "con la democracia se come, se educa..." y no recordamos cuántas cosas más.

sábado, noviembre 15, 2008

Falsa conciencia


El texto que sigue es la despedida de la editorial Interzona. Entendemos que no estaría demás su análisis.

Despedida

Estimados lectores, autores, colegas, periodistas, colaboradores y amigos:
Interzona ha vivido un proceso de crecimiento acelerado. La Interzona de su fundación en 2002 es muy diferente de la actual. Pero, al mismo tiempo que adquirió un prestigio y presencia, no alcanzó punto de equilibrio. Pese a los esfuerzos de todos los que participamos en el proyecto, Interzona no logró cubrir sus costos. Detener la producción editorial es una decisión difícil de tomar, pero lo hacemos con la intención de encontrar la plataforma cuya estructura de producción y distribución permita dar el crecimiento que Interzona demanda. Una plataforma que garantice la calidad editorial en los términos que Interzona recreó, con mucho trabajó y buenos deseos.
Estamos orgullosos de estos cinco años de edición. De un catálogo de ochenta títulos lleno de apuestas, descubrimientos y rescates. Orgullosos también de haber generado espacios de discusión con una respuesta del público y de los participantes siempre positiva. De habernos propuesto como un actor cultural activo, moderno, en suma.
Interzona Editora son todos los que estuvieron, los que continuamos y los que vendrán. Agradecemos a nuestros editores, quienes han construido un catálogo innovador con ojo atento; a todos nuestros autores y traductores, por la confianza; a los diseñadores, correctores, imprenteros y papeleros, que nos acompañaron en la producción de nuestros títulos; a los medios, periodistas y críticos, por su interés y la siempre buena recepción; y finalmente, a los libreros y distribuidores, por habernos ayudado a acercar nuestros libros a aquellos a quienes siempre agradeceremos: los lectores.

Interzona Editora S.A.

lunes, noviembre 10, 2008

A alguien le puede interesar y viceversa

Festival de literatura

http://www.filba.org.ar/

A realizarse en el hipergestivo Malba, para bien de pocos y mal de muchos o a la inversa. Claro que la literatura no es la cultura, ni viceversa. Una en la otra y viceversa. Las caras invitadas son las de siempre y viceversa. Es lo que Bourdieu llama el campo y viceversa. 

lunes, noviembre 03, 2008

42 Aniversario

viernes, octubre 31, 2008

Algunos lo tienen


jueves, octubre 30, 2008

¿Políticas culturales o políticas de subsidios?



En la nota “Ir de feria, con una política”, publicada en la revista Ñ del día 4 de octubre de 2008, su autor, el editor Miguel A. Villafañe, responsable de la editorial Santiago Arcos, describe su concepción de una política cultural. En particular, hace referencia a cuál debería ser el rol del Estado desde la perspectiva y necesidades de un –en sus propias palabras- “pequeño editor independiente”.

Sostiene Villafañe: “El Estado debería colaborar a través de subsidios que ayuden a los editores comprometidos… a comprar derechos de edición y traducción de libros”; a esto agrega que “las propuestas de autores y obras a contratar deberían surgir de las pequeñas editoriales independientes que apuestan a la renovación de las lecturas y el canon…” y concluye que “una parte de los libros editados debería integrar el sistema público de bibliotecas populares a través de la CONABIP para asegurar así una distribución democrática de estos saberes.”

Este editor entiende que nuestro país debe mutar de un rol pasivo y “exótico” –en especial en vistas a la Feria de Frankfurt 2010- a “ser agente de cambio que aplica un plan de política cultural acorde a las necesidades de modernización y transformación de las ofertas de lecturas pensando en toda la población”.

Es por eso que, para completar su plan, Villafañe proponga que el Estado financie un “Centro del Libro Argentino en España” cumpliendo de este modo, funciones de “garante y distribuidor del patrimonio común”.

El titular de Santiago Arcos señala, con buen tino, que es en la feria de Frankfurt donde se define, “se cocina” (palabras de Villafañe), lo que se leerá en los próximos 2 o 3 años. En esta feria de negocios de compra y venta de derechos de edición y traducción, las editoriales españolas demuestran todo su peso y determinan lo que será la tendencia del mercado en el mundo de habla hispana.

A partir de lo antes dicho, este editor concluye que devenimos importadores de los contenidos producidos “a partir de las estéticas e ideologías dominantes en Europa”, de modo tal que las políticas editoriales de las empresas españolas enmarcan, en gran medida, nuestros horizontes de lectura.

Ahora bien, cuál es el rol del Estado según la nota escrita por Villafañe. A primera vista, se desprendería de su lectura que una política cultural es igual a una política de subsidios. Pensaríamos, entonces, en un Estado garante y facilitador de negocios; un Estado capaz de financiar a pequeños y medianos emprendedores. El Estado, en este sentido, no sólo financia la compra de derechos de edición, sino también de traducción y termina garantizando el punto de equilibrio de los productores locales a través de las compras que realizaría y realiza, actualmente, la CONABIP. ¿Pero nos podemos preguntar si una política de subsidios es una política cultural? Con este modelo de financiamiento, no se logra revertir la invasión de “contenidos” producidos en el primer mundo. Lo único que se logra es que el Estado favorezca a pequeños productores locales y garantice la venta de la producción cultural europea. El dinero del Estado –de todos nosotros- sigue financiando al sector privado y facilitando una balanza de importación de ideas.

Desde nuestra perspectiva, el modelo que imagina Villafañe se presenta como defensor de la producción nacional, como garante de una igualitaria distribución de contenidos –éste sería el propósito de las compras de la CONABIP- pero deja de lado algunos aspectos que sí deberían tenerse en cuenta al momento de pensar una política cultural.

En primer lugar, no existe una política cultural sin un diseño de indicadores de evaluación de proyecto. Por ejemplo, ¿sabemos si la mencionada CONABIP no termina favoreciendo en gran medida, con sus compras, a grupos multinacionales? ¿Qué porcentaje de sus compras repercute en los pequeños y medianos editores?

Segundo, ¿Sabemos si las compras que realizan las bibliotecas populares se corresponden con las necesidades reales de sus comunidades de origen? ¿Son públicos los resultados de estas compras? ¿Garantizan, como dice Villafañe, “una distribución democrática de saberes”? En las jornadas CONABIP de la Feria del Libro de Buenos Aires, observamos que gran parte de las compras que realizan las bibliotecas populares con dinero otorgado por la CONABIP termina engrosando las arcas de los grupos multinacionales. El fenómeno del mercado cultural es muy complejo, de modo que tampoco se puede condenar la compra de títulos por el sólo de pertenecer a editoriales extranjeras, si hay una necesidad legítima por conseguir dicho material para una biblioteca. En este caso no tiene mucho lugar hacer una defensa nacionalista de la cultura.

Tercero, siguiendo la línea de Villafañe, por qué el Estado debe ser “activo” al momento de aportar dinero en subsidios, pero debe dejar que las empresas privadas –pequeñas o grandes- sean las que determinen la línea cultural de un posible lectorado definiendo qué se debe leer.

Cuarto, a partir de lo anterior, se desprende, también, algo que no menciona Villafañe, preocupado por las políticas culturales, y que es importante tener en cuenta: la mayor cantidad de las editoriales están situadas en Buenos Aires, razón por la cual, además de ser las editoriales privadas las que definen una política cultural, la misma pecaría de un centralismo que corre el riesgo de ignorar la diversidad cultural de un mapa vasto y complejo como el de la Argentina.

Quinto, no está demás preguntarse –si nos consideramos democráticos- si los contenidos que creemos como insoslayables desde nuestros espacios de centrales de decisión –bien por responder a las tendencias intelectuales del momento; bien, por responder a demandas de mercado; o bien, por responder a apuestas de vanguardia, entre otras razones- están en sincronía con las problemáticas del mapa antes mencionado.

¿Podríamos, entonces, pensar una propuesta que fuera viable como inicio de un plan de política cultural? Pensemos, como punto de partida, por ejemplo, la política que lleva a cabo Francia como promoción de su producción cultural (Un ejemplo en nuestro país de esta clase de subsidio lo lleva adelante la Fundación Typa). El gobierno francés subsidia a editoriales extranjeras para que éstas puedan comprar derechos de edición o traducción; incluso, en algunos casos, llega a subvencionar parte de la producción de los proyectos editoriales. Ese dinero cumple un triple rol: primero, promueve el capital intelectual francés, posibilitando que la producción cultural se posicione en otros mercados; segundo, este posicionamiento, impone paradigmas de discusión en el campo de las ideas; por último, ese dinero que un primer momento, sale de Francia, concluye su círculo virtuoso, regresando como remesas por las liquidaciones de derechos de edición. Es de algún modo un subsidio indirecto, pero mucho más efectivo que un subsidio directo a la producción y/o compras de derechos de edición o traducción.

Finalmente, otro punto a pensar, en términos de una política cultural, tiene que ver con la responsabilidad del Estado en tanto productor de lectorado. Diagnosticar las prácticas de lectura en los ámbitos de formación así como fuera de los mismos de manera cualitativa y cuantitativa no puede ser una tarea exenta del diseño de políticas culturales.

En resumen, el Estado no puede ser el socio ciego de los emprendimientos privados, ni puede dejar que éstos determinen un canon de lecturas o de discusiones. El Estado debe facilitar herramientas para el desarrollo privado, previa evaluación sobre quiénes las necesitan y quiénes no. En definitiva una política cultural debe pensarse de la manera más plural posible, porque ese es el sentido de una política a nivel estatal: lo demás son posiciones legítimas pera parciales de sectores particulares.